• miércoles 31 de julio de 2019 - 12:00 AM

Irrespeto total: ¿hasta dónde hemos caído?

Cuando vemos los espectáculos tan irrespetuosos y vergonzantes de familiares, amigos y vecinos armando una gritería

Recuerdo con añoranza las enseñanzas del hogar en mis tiempos y muy especialmente en los pueblos de nuestra campiña y fuera de ella, las autoridades además de los padres eran las personas mayores (todos por igual), y casi como semidioses el sacerdote, el maestro, el policía puesto que a esos no se les podía casi ni chistar, hay tiempos aquellos.

Cuando vemos los espectáculos tan irrespetuosos y vergonzantes de familiares, amigos y vecinos armando una gritería, ofendiendo y agrediendo a los miembros de la policía que no hacen otra cosa que cumplir con el trabajo para el que están encomendados, por mandato de ley; no podemos sentir otra cosa que vergüenza por el nivel tan bajo, en que hemos caído como sociedad.

Es cierto que en ocasiones la policía ha cometido abusos, al detener una persona y teniéndolos sometidos le regalan una sopa de garrote; abusos que no pueden ser aceptados y deben ser condenados, con todo el rigor de la ley, sin embargo, esas expresiones de ‘solidaridad' mal interpretadas son inaceptables, para una sociedad que pretende ser considerada respetuosa.

No es admisible pretender ser solidario, protegiendo u ocultando a una persona que es buscada para ponerla a orden de la autoridad competente, puesto que si a usted se le acusa de algo lo mínimo que debe hacer es ponerse a disposición y demostrar su inocencia, pero como vivimos en el mundo al revés y donde lo que vende es el espectáculo y la chabacanería, tenemos que esperar eso y más.

Nunca en mis años de vida había visto cosa parecida, un policía de tránsito quiere detener a un conductor y este le saca la lengua y sigue su camino; dos policías intentan detener una persona en un barrio popular y esa tarea se convierte en un imposible porque el vecindario los linchan, les tiran bacinillas con orine desde las alturas, sacan pistolas y en ocasiones más sofisticadas que las que usa la policía y no se diga si se trata de perseguir autos, lanchas, etc. que andan preñadas en droga.

Necesitamos con urgencia volver a educar en el hogar, con la autoridad de padres, porque ya hemos llegado a un punto de no retorno y si no ponemos orden en casa, no esperemos cambiar la sociedad donde tengamos verdaderos ciudadanos, la policía tiene que ejercer la autoridad para la cual fue creada, poner orden donde el mismo no existe y las autoridades competentes (fiscales, jueces, y magistrados) hacer por su parte lo que les toca, llevar detrás de los barrotes a todo aquel que delinque sin contemplaciones de ningún tipo, sean de cuello blanco o el hijo de la cocinera. He dicho!

EXCRETARIO DE LA CGTP