- lunes 30 de mayo de 2011 - 12:00 AM
Incoherencias gubernamentales
Las políticas gubernamentales no son coherentes con las prácticas que vemos a diario. Un ejemplo es la alarma emitida de que estamos al borde de rebasar la demanda de energía, versus la que hay disponible (tanto hídrica como térmica y otras modalidades), y en cambio, vemos que se alumbran edificios gubernamentales recientemente inaugurados, como es el caso de la sede de la Caja de Ahorros, hasta altas horas de la noche, o se pretende construir una torre financiera totalmente de cristal, lo que requeriría electricidad equivalente a toda la energía que se consume en la ciudad de Las Tablas.
Los proyectos millonarios que se firman cada día no se sabe cuánto cuestan, pues en su mayoría se hacen bajo la modalidad ‘llave en mano’, que si bien le permite al Gobierno no desembolsar en un inicio, al final acaban costando el doble o triple. Ya se anunció que metiendo la primera palada, el anhelado metro de la ciudad va a costarnos unos 400 millones de dólares más. Así mismo es el caso de la tercera fase de la Cinta Costera, cuya orden de proceder se dio sin que se conozca la ruta que va a tomar y si afecta el entorno del Casco Antiguo, que es patrimonio de toda la humanidad y uno de los 1,000 lugares que hay que visitar antes de morir, según revistas especializadas.
La seguridad alimentaria está realmente amenazada y no hay visos de que se haga algo por el productor, que lo desanime de abandonar sus cultivos y venir a la ciudad a buscar su sustento. Es preocupante que gobiernos pasan y no se realizan los cambios y políticas que nos den una real soberanía sobre la producción de alimentos, especialmente los que son básicos en la dieta del panameño.
En defensa de los faraónicos proyectos en los que se han embarcado los ministros de Salud y Economía, como si el primero fuera vendedor de bienes raíces, este último señaló que son cuatro gatos los que se oponen a la construcción de la torre financiera, indicando que los dirigimos dos ex ministros y una ex directora del INAC, del gobierno del Toro. Para completar los cuatro, digo yo, hay que contar al Presidente, quien fungió como director del Seguro Social en ese gobierno y cuyo paso por esa institución es recordado con estremecimientos, los mismos que todos tendremos si seguimos al ritmo de todas estas incoherencias.
LA AUTORA ES ARQUITECTA Y EX MINISTRA DE GOBIERNO