• jueves 23 de marzo de 2023 - 12:00 AM

La importancia de llamarse Juan Diego

El joven es producto de nuestra sociedad y en su sistema escolar y universitario se ha formado

Juan Diego es un líder juvenil importante. Un panel internacional lo identificó en la lista corta de los cinco líderes juveniles de nuestra época. Y en nuestro país -nuestro, incluidos malandrines- nos lo ha demostrado con creces.

Como un Job moderno, ha vivido en las entrañas del monstruo, el Legislativo: ha batallado y ha salido fortalecido. García Márquez sugiere que esa historia de Job y la ballena, en realidad, fue la excusa ante su esposa de un marido andariego.

El diputado tiene 25 años y encarna los mejores valores familiares y sociales. No es un ET: bebe agua del grifo que abastece a malandrín enquistado en el espacio público. La historia podría otra. Muchos otros jóvenes pueden ingresar a la política y ejercerla con valentía, dignidad y honradez,  me convence Ana Matilde, quien da fe de la trayectoria de Juan Diego desde adolescente. Lo califica de “valioso”.

El joven es producto de nuestra sociedad y en su sistema escolar y universitario se ha formado -acumula dos licenciaturas y una maestría, en Criminalística.

No será candidato para las elecciones de 2024, no obstante se propone trasladar su experiencia exitosa, trabajosa y singular a aspirantes a puestos de elección. 115 aspirantes por la libre postulación.

El liderazgo de Juan Diego llama la atención de un compatriota nonagenario, militar y político: Rubendarío Paredes, quien exalta sus cualidades y su función de liderazgo en esta época tan vidriosa en el devenir patrio.

Como no está compitiendo, el diputado es el llamado a ser líder provisional de una indispensable alianza que coordine los esfuerzos opositores hasta que se determine un abanderado presidencial.

Juan Diego ha concentrado sus esfuerzos en empujar a los aspirantes de la coalición Vamos, en la que no hay candidato presidencial, pero sí a alcaldías, representaciones y escaños diputadiles.

No competirá para honrar su promesa electoral de que no aspiraría por la reelección inmediata a diputado. No puede aspirar a la Presidencia.  Para ostentar ese cargo, debe haber cumplido 35 años (artículo 179 de la Constitución).