• lunes 24 de marzo de 2025 - 4:00 AM

Hijo de tigre y mula

El documental “Hijo de Tigre y Mula”, que se está presentando en los cines antes de que salga para participar en festivales internacionales, retrata a un Omar Torrijos que, para muchos, es desconocido. La directora de cine panameña, Annie Canavaggio, la logrado un portento de testimonio que, con sus claros y oscuros, muestran a un ser humano que marcó la vida de todos los panameños, lo hayan apoyado o adversado.

El documental sale en el momento preciso, centrado obviamente en la jornada que emprendió el general panameño para acabar con lo que se llamaba “la quinta frontera”, el ser humano que, siendo de una familia humilde de Veraguas, se educó con esfuerzo y siempre tuvo como prioridad el bienestar del pueblo panameño. La forma en que hábilmente utilizó el multilateralismo para obtener el apoyo a su causa, que era la recuperación del Canal de Panamá y la eliminación del enclave colonial que cercenaba nuestro territorio.

Me llamó la atención que, teniendo Torrijos tantas facetas, muchas de las cuales han sido potenciadas por sus más recalcitrantes adversarios, no se mostró ni la formación del PRD, ni su vida privada, pero sí se resaltaron sus profundas cavilaciones durante las negociaciones de los tratados, con las voces de algunos de su más allegados (los que aún viven) y su indefectible compromiso para dejarnos un legado del que no debemos ni podemos permitir que nos lo arrebaten.

Omar Torrijos murió hace casi 44 años y casi dos generaciones no tienen ni idea de lo importante que fue para nuestro país. Es preciso y casi obligatorio de que este documental se muestre en las escuelas, en academias, en embajadas panameñas y se piense y reflexione sobre la importancia de adoptar el multilateralismo para enfrentarnos a la amenazas que a diario esgrime el presidente de Estados Unidos, vertiendo una y otra vez, mentiras –igual que sus acólitos— que muy probablemente se lo crean los poco ilustrados ciudadanos del mundo que no vivieron (o no quisieron enterarse) esos años de una lucha nacionalista que fue apoyada por muchísimos países del mundo.

* Gabriel García Márquez describía a Torrijos como “un cruce entre tigre y mula”: sigiloso como el primero y terco como el segundo.