A la luz de los resultados, Panamá salió mal librada del Mundial. Esto dará lo celebrarán algunos “influencers” locales, interesados en captar una poca de atención, y los comunicadores del área, que aún no superan el trauma provocado por la eliminatoria de sus selecciones.
Mirando el asunto desde otro ángulo, sin apasionamientos exagerados, nos atrevemos a decir que con todo y eso, el desempeño de la selección canalera sorprendió a expertos de futbol de todo el mundo. Y no se trataban de esas exclamaciones de cortesía “diplomática”, sino el justo reconocimiento al desempeño y alto nivel de competencia exhibido sobre la cancha por la “Marea Roja”.
Los nuestros mostraron total respeto por Ghana, Inglaterra y Croacia, equipos que mostraban una mayor jerarquía en el papel, sin poder en duda sus capacidades y habilidades individuales y colectivas, aprendidas en los últimos años, de la mano de Don Thomas Christianssen, que debe seguir haciendo historia en nuestro país.
Con todo y las críticas de esos técnicos que aparecen a última hora, el equipo se le plantó a todos de “tú a tú”, llevándolos a extremar todos sus recursos y capacidades, sin negar también que la suerte les echó la mano. A ninguno de nuestros adversarios Panamá resultó ser una presa fácil.
A la afición le decimos que no hay lugar para la pena. Nuestros jugadores lo hicieron, y ese esfuerzo merece llenar nuestros corazones de un sentido de orgullo y triunfo, suficiente como para embriagar nuestros corazones.
En 1976, con todo en contra empezó el lento transitar hacia los mundiales. Desde esa fecha en adelante, mucha tristeza y lágrimas sinceras empaparon las gradas del Rommel, hasta que se nos hizo el milagro de ver a Panamá en los Mundiales.
El país está agradecido con “la Roja”. Luego de un alto necesario, empezaremos a prepararnos para el 2030. Muchos le dirán adiós a la selección, y los que se quedan, junto a nuestros “pela´os” Kadir, Yuyita Vergara, los mellizos Krug, Estevis López y otros, el país otra vez soñará en grande. No bote su camiseta, que los centroamericanos están que se comen las uñas. ¡Ah! Se me olvidaba; ¡a apoyar la LPF asistiendo a los estadios!