• sábado 18 de junio de 2011 - 12:00 AM

Un gran educador chiricano

Nuestro país tiene hombres y mujeres inteligentes, gente profesional y capacitada en todas las áreas del saber humano, y es de resaltar ...

Nuestro país tiene hombres y mujeres inteligentes, gente profesional y capacitada en todas las áreas del saber humano, y es de resaltar al doctor Roque A. Lagrotta, quien es un distinguido docente chiricano, con una buena reputación sustentada en base a su labor permanente en beneficio de la UNACHI. Fungió como director del CRUCHI y también como primer rector de la UNACHI. Un hombre progresista y de ejemplar trayectoria. Un ciudadano identificado en todo momento con la educación universitaria, la actualización académica, científica y de investigación, y formador de cientos de profesionales que en la actualidad se encuentran laborando en forma exitosa.

Durante sus años como administrador de la UNACHI, trabajó con tesón, dinamismo y creatividad, dando respuestas positivas a cantidad de dificultades por las que tuvo que atravesar en sus primeros años en la primera casa de estudios superiores de la provincia de Chiriquí. Quienes lo conocemos, aplaudimos su don de gente y desprendimiento para con los suyos y amistades.

El profesor Roque Lagrotta ha sabido ganarse el reconocimiento del personal administrativo, docente y estudiantil, y en los momentos difíciles de la política universitaria, sus consejos han sido y son siempre oportunos, sinceros y los más saludables para la institución en general. Viene a mi mente la frase sabia del general Omar Torrijos Herrera de que ‘Quien da cariño, recibe cariño’ y no podemos pasar desapercibido este compromiso que tiene la UNACHI de honrar a uno de los suyos que cumplió y cumple en las distintas etapas del acontecer histórico de esta universidad. El Consejo Académico aprobó ofrecerle al Maestro un reconocimiento institucional, dentro del programa también participará su nieto, el artista Alejandro Lagrotta.

Dice, el doctor Roque Lagrotta, en su obra ‘La UNACHI hacia el siglo XXI’: ‘Necesitamos visualizar una universidad hacia el siglo XXI que no sea ni muy filosófica ni muy pragmática, pero sí ecléctica y realista, cuyos fines incluyan los conceptos de participación activa en la sociedad panameña, de investigación productiva y de nuevas estructuras, de la renovación de la metodología de la enseñanza y de cambio de actitud, sin descuidar la abstracción de la universidad y de las tolerancias de las ideas y del conocimiento humano, donde los valores humanísticos y los científicos no se aparten de los valores culturales’.

LA AUTORA ES DOCENTE UNIVERSITARIA.