• viernes 30 de septiembre de 2011 - 12:00 AM

Gorilismo incremental

Hace casi 22 años nos cayó, a punta de bombazos y metralla del cielo, una criminal invasión, la cual supuestamente trajo, de regalo navi...

Hace casi 22 años nos cayó, a punta de bombazos y metralla del cielo, una criminal invasión, la cual supuestamente trajo, de regalo navideño, la democracia.

Si bien el experimento de llevar un gobierno con las reglas de la dictadura, fue objetado por muchos, como este servidor, hay que reconocer que hubo una franca mejoría comparando con la dictadura. Pero esa mejoría fue llamarada de capullo que ha ido degenerando y ya, con la práctica del Pele Police y los retenes, llegamos a abusos como la golpiza al Dr. Rafael Pérez.

Este gobierno, dirigido por elementos que nunca hicieron oposición a la dictadura, como el propio presidente o por cómplices principales como el director de la Policía, sub jefe de la UESAT (Unidad terror) hasta la invasión, junto a individuos, formados y promovidos dentro del militarismo torrijonorieguista, que hoy dirigen los estamentos de inteligencia, ven normal que ‘sus muchachos’ violen los derechos humanos de los ciudadanos. Y otros, como Roberto Henríquez, que descaradamente pregunta en la chabacana Twiter si se estaría dispuesto a ceder en Derechos Humanos para tener más seguridad. Ingenuidad, cinismo o qué, el planteamiento de un supuesto civilista.

El Artículo 27 de la Constitución dice claramente que un Derecho Fundamental es el libre tránsito. El montar retenes y aplicar encima el aparatito informático es una clara violación a estos derechos, que un pueblo poco instruido en sus derechos y deberes tolera hasta que ocurren cosas grotescas como la del Dr. Pérez. Infinidad de abusos se dan a diario. A mí mismo, en Gorgona, me tocó que me amenazaran con encañonarme con un fusil, ya que no tenía que pasar por el retén, porque yo no iba en esa dirección. Y no se diga en los estratos populares, ciudadanos que son ultrajados por los llamados a servirles y protegerlos. Cateos manoseando a los ciudadanos son otro ultraje a la dignidad de este pueblo, que ha ido aceptando mansamente, induciéndoles poco a poco una actitud de siervos y de prepotencia en la guardia autocrática que han sumado mediante la compra, con aumentos salarialess, que distorsionan la necesidad sentida de una ley general de salarios para el sector público. Un Comisionado de 24 años de servicio gana más de 4 mil mientras un médico especializado debe trabajar más de 32 para llegar a esa suma.

El circo de tres pistas que este gobierno ha montado nos seguirá dando evidencias de que el gorilismo ha regresado.

EL AUTOR FUE PRECANDIDATO PRESIDENCIAL