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Agrega El Siglo en Google ↗️En la dictadura empresarial, los delincuentes son los jubilados, sindicatos y gremios del pueblo organizado, pues actúan con una permisividad espantosa ante la delincuencia común, como si se tratase de capos colegas de bandas de barrio y bandas de saco y corbata, como dos caras de la misma moneda.
Los empresarios honestos y el pueblo sufriente, esta cansado de ser víctimas de la delincuencia. Los empresarios honestos no quieren seguir la coima y el chantaje en licitaciones públicas, ni quieren vivir de la “teta del estado” sino que les permitan ser creativos y productivos sin tanto fastidio del Gobierno, produciendo empleos y ganancias para el país. Crecer para ser autosuficientes en el mercado y crecer en servicios o exportaciones a nuevos mercados. Si el Estado proveyera de buenos servicios públicos, calles, luz y seguridad social eficiente, no se quejaría de pagar impuestos y cumplirían.
El pueblo sin capacidad de evadir sus impuestos como los ricos, cumple, pero no recibe los servicios como debiera ser para un país con tanta riqueza. Ahora la delincuencia se roba todo, si no son los Gobiernos, son los delincuentes de barrios, que le roban cartera, celulares, se meten a sus casas, les hacen daño, les roban la vida, la paz y la esperanza. Ahora se fugan en masa delincuentes y la policía queda en ridículo, pero no vemos la renuncia del jefe de policía ni ministros de gobierno y seguridad. ¡Nos tiene en caos para meter a la mina!