- sábado 04 de febrero de 2012 - 12:00 AM
Flaquezas del transporte en el Oeste
La creciente explosión demográfica que se origina producto del desarrollo en el sector Oeste de Panamá se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades locales y gubernamentales pasadas y presentes, pues se debe a la falta de una verdadera planificación de estructuras básicas de los servicios públicos como soporte a las demandas de nuestras necesidades. Esto significa, que estamos ante un fenómeno social que denominamos ‘síndrome precario de los servicios públicos’, que se caracteriza por el desbordamiento humano en masa, en busca de una respuesta a sus múltiples necesidades cotidianas.
Una de estas realidades más apremiantes es la grave situación del transporte colectivo del sector Oeste, siendo uno de los mayores causantes de las penurias de nuestra población, que aglutina los distritos de Arraiján, Chorrera, San Carlos, Capira y Chame; con una población que supera el medio millón de habitantes en crecimiento.
La flaqueza del transporte en nuestro sector es tan compleja que requiere del reordenamiento en todas sus formas, en busca de un servicio permanente y de calidad, pues en estos momentos el pésimo servicio del transporte debe ser considerado como un tema de Estado por el Gobierno Nacional, enfocado en garantizar un servicio las 24 horas del transporte en las principales rutas de nuestro sector, y no la sectorización que existe en algunas concesionarias que ofrecen este servicio de manera intermitente, dando como resultado que miles de usuarios tengamos que utilizar rutas de trasbordo interurbanas para llegar a nuestros hogares, encareciendo mucho más el costo de la vida.
Estos hechos dan como resultado que el ciudadano de a pie se vea obligado a exponer su seguridad al recurrir al llamado ‘transporte pirata’, que en la mayoría de las veces somos objetos de las especulaciones tarifarias.
Es oportuno abrir el compás del diálogo y el consenso en trazar metas y objetivos que fortalezcan la base del transporte, cumpliendo con los estándares de seguridad para los usuarios y de los transportistas, a fin de mejorar la calidad del servicio, sobre la base del desarrollo humano y no sobre los intereses económicos y políticos en que se ve envuelto actualmente gran parte del sector transporte, lo que ha desembocado en una especie de monopolio empresarial, en detrimento del usuario.
EL AUTOR ES COMUNICADOR SOCIAL Y ACTIVISTA DE DERECHOS HUMANOS.