Se ha dicho, “en política no hay sorpresas, sino sorprendidos”.
Me sorprende, que no sepan algunos que es lo más normal entre la clase política tradicional, que una cosa se diga en campañas y otra sea la real. Son políticos adversarios, mas no son enemigos a muerte. Como lo fueron liberales y conservadores en tiempos de la gran Colombia, donde se fueron a las armas a matarse cada uno en bandos y aun así había amigos entre ellos.
Acá los unen familias, negocios y donantes de campaña, a todos sin excepción, pues Panamá es muy chico y quien menos lo esperas tiene un familiar en distintos bandos, como paso incluso en Dictadura, que había familias con parientes de un lado y del otro. Pero he de admitir que fue triste ver este episodio de la política, donde parece se destapa la famosa reunión vieja para distraernos sobre lo que se estaba aprobando en la asamblea de recortes millonarios a presupuestos en salud y educación, mientras se abren fondos brujos en el Canal dizque para protección.
La unión del llamado “Gato” y “El amigo fiel”, para lograr deformar las reformas electorales, para subir millones del subsidio electoral, mientras la gente tiene hambre, es una burla más, como lo fue que el Tribunal permitía recoger firma en cada esquina para un candidato independiente, pero para revocarlo, ¡deben ir hasta el Tribunal!
Como dice Dr. Gamboa, al final todos los potables deberán unirse, o nos robarán la elección, agrego yo.