Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega El Siglo en Google ↗️Los panameños lamentamos profundamente la tragedia que viven nuestros hermanos venezolanos, producto de los terremotos que azotaron su país, dejando más de mil seiscientos fallecidos, miles de heridos y decenas de miles de familias sin hogar. Este hecho es un llamado de atención para todos sobre la fragilidad de nuestras ciudades frente a los desastres naturales.
Panamá, aunque no ha vivido una catástrofe de tal magnitud, tampoco puede darse el lujo de sentirse segura. En 2025, se realizó un simulacro nacional con participación de entidades públicas y privadas. Fue un paso importante; sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿estamos realmente preparados para enfrentar un desastre natural de gran escala? La respuesta, aunque incómoda, es que aún estamos lejos de estarlo. Cada hospital sin refuerzo, cada barrio sin plan de evacuación y cada simulacro con baja participación son una sentencia anticipada.
La carencia de una cultura de seguridad comunitaria -con puntos de encuentro, brigadas de emergencia e incluso planes de evacuación por hogar- nos mantiene en alto riesgo. El SINAPROC y bomberos tienen recursos, pero son insuficientes para un desastre de gran escala. Es importante que cada uno de nosotros asuma su rol de responsabilidad y empecemos por preparar un plan de evacuación, identificando los puntos vulnerables y seguros en sus hogares. El conocimiento sobre qué hacer en caso de emergencia puede marcar la diferencia entre salvar la vida o perderla.
La naturaleza no espera. Si no actuamos ahora, el próximo desastre no solo nos encontrará desprevenidos: nos encontrará indefensos.