• martes 01 de septiembre de 2026 - 6:12 PM

¡Entre debates inútiles y expectativas ciudadanas!

Los panameños saben que para sobrevivir de comprometer todo su esfuerzo y entusiasmo, sin esperar soluciones procedentes de inesperados “milagros legislativos” El ambiente de caos permanente que reina en el hemiciclo, les imposibilita para construir consensos políticos sobre aquellos aspectos que son de interés de las mayorías. Sin embargo, llama la atención que allí todos se cuadren ante las “exigencias del poder”, y eventualmente en aquellas “inicias propias”, carentes del utilidad colectiva.

Nos referiremos a dos (2) proyectos de ley que recientemente recibieron el “O.K. de la Comisión de Gobierno, en su largo recorrido para terminar convertidos en Leyes de la República. La una es la mal llamada “Ley del Olvido Penal”, que pretende que se elimine de los antecedente penales relativos a condenas en un casuístico y arbitrario listado de delitos, “dizque” buscando la reinserción social de los penados. La otra, busca proteger la honra de los funcionarios públicos penalizando aquellas críticas “irrespetuosas” vertidas a través de la Inteligencia Artificial, lesiva a la honra de los a funcionarios públicos, materia ésta que aún no ha sido legislada en Panamá.

No hace necesario escarbar profundo para descubrir que ninguno de estas iniciativas atienden asuntos de interés nacional ni social, pues en lo referente a la reinserción social, es materia de competencia exclusiva de los Tribunales, injerencia que deliberadamente coloca en posición subalterna al Órgano Judicial.

La otra iniciativa contiene un notable retroceso a la democracia, pues eso de recurrir a la intimidación penal como medio idóneo para proteger el respeto que han perdido los funcionarios, lo que no se logra por la fuerza, sino actuando de manera trasparente. ¿Para quién legislan? Si les eligen los ciudadanos, deberían e responder a ellos. Este es el estribillo que se cree que con sólo mencionarlo, automáticamente quedan revestidos del verdadero poder ciudadano.

Si no consultan a sus electores, cuándo hablen en el hemiciclo será difícil distinguir si es en nombre del circuito, o a título personal. ¿Si saben que las comunidades viven aterrorizadas, y que a la gente les hace falta medicamentos y exigen una educación de calidad; por qué no se envalentonan y junto a sus mandantes legislamos sobre estos problemas?