• miércoles 15 de abril de 2026 - 12:00 AM

En defensa del gringo civilizado

Trump y el civilizado: dos caras de la cultura estadounidense. Defendamos la civilización frente a la destrucción

El agresor y el civilizado proceden de un solo manantial, el estadounidense. Ambos nacieron bajo el cielo de las grandes metrópolis de Estados Unidos y pertenecen a esa generación de los Baby Boomers que recibió las llaves del mundo moderno. Mientras uno pule el mármol de las instituciones heredadas, el otro empuña el mazo para demolerlas.

Trump y el gringo civilizado representan las dos caras de una moneda cultural. El civilizado, como el hombre de Chicago que hoy exige respeto, encarna el ancla del carácter, la elegancia en el trato y el reconocimiento de jerarquías morales que están por encima de la rabieta del momentum. El otro, de Nueva York, representa al predador vándalo, aquel que cree que el ruido le da permiso para pisotear la dignidad del Papa o de cualquier institución milenaria.

La civilización es una orfebrería de milenios. Un edificio delicado de cristal y mármol donde conviven el derecho, el respeto mutuo, la Inteligencia Artificial y la proeza de que una mujer y tres varones orbiten la Luna. Este andamiaje se sostiene sobre el decoro. El líder zafio pretende pulverizar el pedestal ajeno para que todas las estaturas parezcan pequeñas. Se usa el mazo por impotencia intelectual. La fuerza bruta es siempre el refugio de quien ha perdido la capacidad de razonar. Cada mazazo al prestigio del Pontífice es un golpe al techo que nos protege a todos de la intemperie.

Si permitimos que la chabacanería procaz gane la partida, nos espera el retorno a la cueva. En aquella penumbra no hay internet ni viajes espaciales; solo hay oscuridad, gritos y el garrote del más fuerte. Debemos pronunciarnos con firmeza. En tiempos de zafiedad, quien calla otorga. Defender al civilizado es acto de supervivencia frente al discurso de la cueva.

Entre el vándalo que destruye y el arquitecto que preserva, mi elección es por Prevost, como líder mundial, más allá de su insignia religiosa. Defender la civilización es un deber. Que el mazo no rompa el cristal de nuestro futuro.