El ego fabrica crisis.

  • viernes 02 de mayo de 2025 - 12:00 AM

No todas las crisis estallan afuera, muchas se forman adentro, en silencio, mucho antes del error público, del escándalo o del desgaste visible, surgen donde el talento incómoda, la capacidad ajena despierta recelo y el crecimiento de otros se percibe como amenaza, allí nace el deterioro.

Hay profesionales que no frenan por falta de criterio, sino por exceso de ego, en lugar de corregir, bloquean, en vez de formar, restringen, lejos de liderar, controlan, retienen información, dosifican oportunidades y convierten el conocimiento en una herramienta de dominio. No les preocupa perder el cargo. Les preocupa perder influencia.

Ese perfil no solo desgasta equipos, también compromete el funcionamiento interno.Desde la gestión de crisis, esa conducta no es un rasgo difícil, es un factor de riesgo, toda organización que castiga el talento debilita su capacidad de anticipar, responder y sostenerse bajo presión, donde se premia la docilidad y se sanciona el criterio, la fragilidad deja de ser un accidente para convertirse en cultura.

Las fracturas más costosas rara vez comienzan con un titular, aparecen cuando se aparta al que piensa, se margina al que propone y se neutraliza al que puede hacer mejor el trabajo, eso no resguarda jerarquías, las corrompe.

Quien necesita apagar a otros para sostenerse no lidera, controla. Cuando el temor desplaza al criterio, la organización deja de operar con inteligencia para funcionar por obediencia.