- viernes 09 de octubre de 2026 - 12:10 AM
El duelo de los alfileres
Cada vez son más las señales que anuncian un cambio de era política en Panamá. Los partidos tradicionales no solo pierden tracción y terreno político, sino que sus discursos y prácticas evidencian un desfase que dificulta la comunicación con la ciudadanía.
No significa que lo tradicional carezca de espacio dentro del espectro político, sino que sus mensajes y valores parecen responder más a la preservación del statu quo que a las aspiraciones ciudadanas.Benicio Robinson ya no parece apostar por el futuro del PRD ni por su relevo generacional.
Por el contrario, procura prolongar su cuota de poder político, incluso en detrimento del partido. Mientras tanto, los hermanos Varela maniobran dentro del Partido Panameñista para proteger sus intereses frente a situaciones judiciales, convirtiendo al colectivo en un escudo que compromete sus posibilidades futuras.
Por su parte, Cambio Democrático, Realizando Metas y Alianza gravitan alrededor del expresidente que está fuera del país, favorecidos por la coyuntura política del gobierno actual.
Paralelamente, otras organizaciones, incluidos el PRD y el Panameñismo, convergen alrededor del Ejecutivo, configurando una polarización entre partidos tradicionales y movimientos independientes.
La agrupación VAMOS, encabezada por Juan Diego Vásquez, sigue los pasos del Movimiento Otro Camino (MOCA), liderado por Ricardo Lombana, al transitar de las candidaturas independientes hacia estructuras políticas legalmente constituidas.
Esta decisión estratégica de Lombana permitió, indirectamente, el surgimiento de una nueva corriente independiente representada por VAMOS, fenómeno que posiblemente habría evolucionado de manera distinta ante una victoria de MOCA en mayo de 2024.
De cara a 2029, podrían surgir nuevas fuerzas independientes si VAMOS no consigue consolidarse como alternativa real de poder. La imposibilidad de que Juan Diego Vásquez y Ricardo Martinelli encabecen candidaturas presidenciales introduce nuevas variables en un tablero político donde las alianzas, los liderazgos y las ambiciones personales determinarán las próximas jugadas.
En este duelo de alfiles, la verdadera disputa no será únicamente por conquistar el poder, sino por demostrar quién interpreta mejor las expectativas de una ciudadanía cada vez menos dispuesta a seguir jugando con las mismas piezas.
Periodista