• sábado 20 de junio de 2026 - 12:00 AM

El doctor Mendoza

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La inesperada partida del Doctor Enrique Mendoza Posada deja un inmenso vacío, no solo en aquellos que tuvimos la dicha y alegría de conocerlo y ser sus Amigos, sino en la sociedad panameña tan urgida de valores humanos y de ese ideal de la vida social que es la respetabilidad.

Enrique Mendoza poseía un vasto conocimiento, no solo de su profesión sino también de la sociedad a la cual se consagró de lleno, con entusiasmo, dedicación y un profundo sentido de amor al prójimo y a la Patria que lo vio nacer.

Las cualidades excepcionales del Doctor Mendoza eran numerosas y ellas lo llevaron al sitial profesional y académico que le granjeó, en todo momento, la admiración de todos los que lo conocieron en el desempeño de su profesión, de su vocación como educador y maestro de muchos centenares de estudiantes y profesionales de la medicina, de su accionar como ciudadano comprometido con la participación en las actividades por lograr que su querido Panamá saliese adelante en todos los terrenos.

El Doctor Mendoza no fue un médico, ni tampoco un ciudadano más. Fue, diría yo, nada menos que un verdadero educador, un Maestro en todo el sentido y extensión de lo que ello significa. Supo crear un nuevo tipo de educación la cual trajo efectos inmensos en todos aquellos que la recibieron y que, felizmente, ha llegado a extenderse de un modo infeccioso, por imitación, a la educación de las ciencias médicas del país.

Sus logros en el campo de la medicina, de la investigación, de las ciencias y de la educación superior quedan vivos como testigos activos de sus valiosos aportes, lamentablemente, pocos conocidos.

Pero, es necesario destacar que al Dr Mendoza lo guió, siempre, el summum del ideal de la vida en sociedad: la respetabilidad. El fue respetable y una persona digna de respeto de los demás y de tributar a los demás el respeto que consideraban que merecían.

Fue un hombre solemne, de rostro empático, de gesto superior, con aire de quien estaba entregado a una lucha constante con el mal.