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Agrega El Siglo en Google ↗️El liderazgo Infantino es una farsa de 13.000 millones de dólares. Nos vende igualdad, pero el balón hoy tiene esquinas punzocortantes. Esquinas, no pocas, contradeportivas. Mientras selecciones VIP pisan alfombra roja, el Team Melli, la selección de Irán, sufre linchamiento logístico y psicológico en la Costa Oeste de Estados Unidos. La orden de Washington es brutal: les permito jugar en Los Ángeles, pero lárguense en el término de la distancia.
Termina el partido y arranca la expulsión militar. Sin crioterapia, sin cena de recuperación, sin sueño. En las pistas de los aeropuertos de California, los agentes armados de ICE escoltan a los futbolistas, cual delincuentes, hacia el avión rumbo a su confinamiento en Tijuana. El aparato de seguridad nacional de Estados Unidos reactiva la paranoia de la guerra contra el terrorismo. Confunde, de forma aberrante, a atletas de alto rendimiento con objetivos militares.
El ensañamiento revela una contradicción profunda. El Servicio de Inmigración y Aduanas pretende quebrar con insomnio forzado a los herederos de la Persia que inventó el álgebra, los canales de riego y los primeros sistemas de correo. Hostiga a los hijos de la tierra que enseñó al mundo a calcular y a ordenar el caos. A los matemáticos de la historia, pretende derrotarlos con fatiga aeroportuaria y acoso federal.
La Casa Blanca usa el Mundial como pasarela de fuerza doméstica. Es la prórroga de la guerra en las aduanas de la frontera. ¿Y la FIFA? Calla con los bolsillos llenos, consagrando futbolistas de primera y parias de frontera. El decoro se les evaporó a sus líderes.
No se dejen cegar por los focos del estadio. Bajo burocracia disfrazada, más bien burrocracia, se opera un linchamiento que utiliza el uniforme del ICE para arrodillar la dignidad de un pueblo a través del desgaste físico y, de paso, escribir una advertencia doméstica. El césped está manchado de bajeza política y la pelota, esta vez, llora de vergüenza.