• lunes 21 de agosto de 2023 - 9:28 AM

La educación acorta distancia entre pobreza y riqueza

Este lunes 21 de agosto Inicia segundo semestre en la Universidad de Panamá

Mientras inicio el análisis de este comentario saltan a mi mente de los episodios sobre lo que fui y lo que soy ahora. Pienso en aquellos compañeros de la misma edad que no aprovecharon las bondades de la educación. La mayoría tuvo oportunidad mientras que pocos vieron truncados los sueños por sus padres anacrónicos. En el caso de Los Hernández González tengo que reconocer que la piedra angular para que nosotros creciéramos en educación fue nuestra adorada Fidelina González Cabrera. Ella, en una conversación que tuvimos hace 12 años, me narró cómo El Señor de le apareció en sueños con esta frase: “¡Fide, si quieres salir de la miseria y que tus hijos sean triunfadores, aliéntalos para que estudien!” Ella pudo actuar como el retrasado de su padre quien solo le permitió llegar hasta sexto grado. Todavía la recuerdo mientras me contaba esa anécdota. “¡Mira hijo, tu abuelo, una vez le mostré mi ilusión de continuar los estudios me dijo que las mujeres eran para atender las responsabilidades del hogar y punto!” Ese día lloró como nunca, pero desde ese momento se propuso que, de llegar a tener hijos, no permitiría que esa historia cruel se repitiera. ¡Gracias, mamá por todo!

Hoy inicia el segundo semestre en la Universidad de Panamá. El rector Eduardo Flores Castro, frente a esta fecha, expresa: “Buenos días. Reciban un cordial saludo de bienvenida en nuestro primer día de clases del segundo semestre.

Exhorto al estudiantado a continuar formándose con pasión en la carrera que eligieron. Recuerden que la educación es el eslabón más importante del progreso humano. A nuestros administrativos les pido seguir aportando con su fructífera labor para hacer grande a nuestra universidad.

A los profesores los insto a seguir con su valiosa misión de formar a los profesionales que requiere la Patria. También les recuerdo que deben asistir a sus clases desde el primer día de forma puntual.”

En el sitio virtual de la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura UNESCO se lee: “Enseñar y aprender puede ser algo diferente. ¿Qué docentes queremos, que educación necesitamos y qué escuelas construimos? Si vamos a trazar un camino es fundamental, antes, tener clara la meta, el objetivo. El conocimiento no parece ser el fin en sí mismo, sino que los estudiantes sean capaces de gestionarlo para transformar su vida y la de su sociedad. Es decir, es necesario que los estudiantes puedan leer textos, pero es imprescindible que los puedan comprender y relacionar con otros.

Sabemos que sobre un mismo tema podemos encontrar diferentes miradas, diferentes saberes y formas de conocer. Y no todas ellas ciertas, verosímiles. Podríamos decir, entonces, que un gran docente es el que hace dialogar en sus estudiantes, esos saberes, esas habilidades y metodologías. Y esos elementos no son sólo contenidos disciplinares -que son fundamentales- sino que incluye otros como ser capaces de valorar la opinión de los demás, pensar de manera crítica, reflexiva y colaborativa.

Pero cuando hablamos de formación docente no podemos pensar sólo en la carrera magisterial. Una buena formación didáctica es sólo el comienzo para una renovación constante, siempre volcada a la innovación. No podemos pensar la docencia como algo terminado, acabado en el magisterio, sino como una construcción cotidiana, sistemática y permanente. Por otra parte, tampoco podemos pensar que existe una etapa donde se aprende y otra donde se practica. Tiene que haber instancia de práctica en la formación y esa instancia, a la vez, tiene que abrirse y trabajar en redes.

¿Qué educación necesitamos? La UNESO al reflexionar sobre esta pregunta del comienzo, recordó a un educador argentino que suele citar a un poeta griego, Hesíodo, para definir la tarea educativa: “educar a una persona es ayudarla a aprender a ser lo que es capaz de ser”. En un escenario complejo, parece una definición simple de la tarea humanística que es desarrollar personas en un escenario incierto. Si tenemos que preparar para lo imprevisto, si los desafíos son cambiantes, la formación tiene y puede ser diferente.”

Docente universitario