- sábado 12 de enero de 2013 - 12:00 AM
Los dueños del poder
Definitivamente que nuestro sistema político denominado Democrático fundamentado en un supuesto Estado de Derecho y Garantías Constitucionales anda manga por hombro y obviamente que los apologistas profesionales o defensores de oficios del poder podían contradecir nuestra posición con toda una gama de fundamentos legales, que son el resultado de las reglas del juego de nuestro sistema político detalladamente hechos a la medida para ‘los dueños del poder’.
Es decir, debemos aprender a quitarnos las vendas de los ojos y comprender que el sistema político supuestamente democrático de nuestro país, es una fachada muy bien planeada para mantener el control y el poder económico y político, por un pequeño grupo a los cuales denominaremos ‘los dueños del poder’.
Es de allí, que en nuestro país suceden hechos y escándalos de corrupción y terminan archivados o simplemente olvidados y las razones son obvias, hay una especie de pacto intangible clandestino entre el poder político y la corrupción que reina, contradiciendo lo moral, lo ético, quedando los instrumentos democráticos como simples pretensiones, farsas fachadas que engañan sólo aquellos que no parecen saber cómo se burlan de los contribuyentes que somos los que con nuestros impuestos contribuimos a las arcas del Estado.
Así de simple, en nuestro país el juego por el poder político es un gran negocio económico, por lo que les pregunto a nuestros distinguidos lectores ¿cree usted que un candidato presidencial va a invertir millones de dólares por el simple hecho de ser presidente? o que un candidato a diputado se gasta en una campaña electoral de 1 millón de dólares para hacer disque leyes? y la pregunta obligatoria que les hago a ustedes lectores es ¿cómo los políticos van a recuperar estas inversiones millonarias que invierten en sus campañas electorales?.
Definitivamente ustedes tienen la respuesta o pueden analizar el dilema del huevo que reza así: ‘Nadie compra huevo para vender huevo’.
Con estos elementos básicos podremos comprender la lucha por el poder, donde el objetivo es el control del Estado y sus miles; así que no se extrañe que a partir de estos momentos por sus barrios, veredas, y comunidades aparezcan personas con bolsas de comida, jamones, pavipollos, hojas de zinc, con una agradable sonrisa diciéndonos ‘hermano mío, dame tu voto’, pero tengan presente que mientras el pueblo lo engañan con un jamón hay políticos quienes entran pobres y salen millonarios y preguntémonos ¿cómo lo hacen?.
*COMUNICADOR SOCIAL Y VOLUNTARIO DE LOS DERECHOS HUMANOS