• domingo 27 de febrero de 2011 - 12:00 AM

¿Por qué la droga está en todas partes?

En medio de las protestas de rechazo a la reforma del código minero que ha acaparado todos los titulares de los medios de comunicación e...

En medio de las protestas de rechazo a la reforma del código minero que ha acaparado todos los titulares de los medios de comunicación en los últimos 20 días, apareció una noticia que debe llamar a la reflexión a toda la sociedad panameña, en especial a los padres de familia y a las autoridades.

Un infante de 15 meses de edad fue llevado al hospital del niño en estado de intoxicación por haber ingerido sustancias ilícitas como cocaína y marihuana. Al ser interrogados los padres del menor, alegaron que la noche anterior estaban en una fiesta con la criatura.

Es lamentable que un hecho de esta magnitud haya pasado desapercibido por gran parte de la población. Me pregunto ¿qué cantidad de droga había en esta fiesta que este niño pudo tomarla y consumirla sin ser visto? ¿Dónde estaban los padres? ¿Qué estaban haciendo las personas adultas que no se percataron de este hecho?

Exigimos una explicación a las autoridades, esto no puede pasar como una simple noticia del diario vivir de los panameños. ¿Cuántos menores más pueden estar pasando por esta situación?

El narcotráfico ha tocado el Ministerio Público, al Ejecutivo, a nuestros jóvenes y aún más triste, a nuestra niñez.

La familia como institución esta debilitada y no estamos haciendo nada para evitarlo.

La droga se ha convertido en parte de la fiesta de nuestra juventud y no hacemos nada al respecto. Estamos más preocupados por el crecimiento económico y los mega proyectos del país, con baja ejecución presupuestaria, y pocas políticas públicas que lleguen a los sectores más necesitados de nuestra comunidades.

Debemos preocuparnos por la familia panameña, recordemos que el recurso más importante que tenemos como país es a nuestra gente y cada día tiene menos poder adquisitivo para satisfacer sus necesidades básicas, como lo es la comida, medicinas, transporte, luz y por supuesto el agua; y ni hablar de la educación, los uniformes están por las nubes y lo que es peor, estamos indiferentes porque creemos que estos hechos no nos afectan.

Los padres debemos recobrar la autoridad y dejar de ser sólo proveedores. Apoyemos a nuestros niños y adolescentes, brindémosle la orientación necesaria, pero también ayudémosle a crecer con obligaciones, éstas les ayudarán a ser más responsables y a valorar lo que tienen y sobre todo a respetar.

‘Hay que seguir trabajando, para que nadie robe nuestros sueños’

LA AUTORA ES INGENIERA Y FUE CANDIDATA PRESIDENCIAL.