• martes 19 de septiembre de 2023 - 12:00 AM

¿Dónde se esconde la verdad?

Entre tanta incertidumbre, alguien saca ventajas.

El hombre prudente necesita tener algunas certezas, antes de tomar  una decisión importante. Si sólo contamos con medias verdades, o con  verdades manipuladas o parcializadas, de seguro que caminamos rumbo  al error, o lo que es peor a la inactividad. Un país reinado por la confusión, es capaz de aceptar que la guerra de Ucrania es un invento mediático; que EU sigue controlando el mundo, o “dormirse en sus laureles” esperando que las elecciones traigan el remedio a todos nuestros males sociales.

Si en el affaire contractual de la Minera, nos importa  establecer a quién le asiste la razón, pero como irremediablemente está colado “el elemento electoral”, no será fácil develar sus bondades o falacias.  Entonces tras esto hay tanto de por medio, los ciudadanos exigimos que se nos hablen con la verdad, sin esas condicionantes grupales o ideológicas que aptas para contaminar la verdad.

Es inaceptable que siendo el contrato de la minera una asunto  de índole nacional, a la ciudadanía  se le reserva el papel limite a mostrar sus  simpatías o disconformidades, y llegado el momento oportuno, “sacarse el clavo” en las urnas.  Podemos asegurar que siempre que la verdad se presente disfrazada en medio de discursos altisonantes, de proclamas partidistas, o de virulentos editoriales periodísticos, ella no sirve para forma una opinión colectiva.

Entre tanta incertidumbre, alguien saca ventajas. Con este “método”, es imposible onsensar  la solución de los problemas sociales, pues los verdaderos interesados no son capaces de reconocer sus causas ni identificar a los responsables.  Un pueblo a la deriva, es víctima  que asimila como verdades los mensajes falsos que se le transmiten en una campaña electoral.

Para echar a andar el país, la gente necesita que se le hable con la verdad.  Y  ¿quién tendría temor a que la gente conozca la verdad? Los politiqueros demagogos, cuyas simpatías se nutren de la ignorancia, y los “líderes políticos” de la democracia “del que no da no va”, que adquieren esa calidad por su cercanía al poder.  Son muchos los que prefieren que los electores sigan en las tinieblas, pues las verdad pondría fin al  “reinado de las sombras.”