• jueves 31 de marzo de 2011 - 12:00 AM

Dirigentes se hacen los aéreos

Hace años venimos escribiendo sobre nuestra representación extranjera (embajadores, cónsules, agregados y otros), de los cuales un alto ...

Hace años venimos escribiendo sobre nuestra representación extranjera (embajadores, cónsules, agregados y otros), de los cuales un alto porcentaje, no cuentan con preparación académica en esa rama del saber, posiciones que históricamente son utilizadas para nombrar a políticos o sus parientes, queridas, hijos(as), de ministros, alcaldes, diputados, inclusive personas del elenco televisivo.

Estas son posiciones utilizadas, también, para premiar a funcionarios de alta jerarquía por su comportamiento, algunas veces promover o hacerse de la vista gorda, mientras la corrupción deambula. Ya se especula sobre otros agraciados.

Algunas de las extravagancias de nuestra representación extranjera son informadas, producto del abuso, capacidad y actuación, sin embargo, muchas cosas quedan en el clóset, caja fuerte o prensa extranjera.

Ha sucedido que hablan borrachos, hacen desplantes, desconocen la historia, permiten que se pierdan negocios o recursos de nuestro país y mucho más, pero ‘¿quién le pone el cascabel al gato?’

No se trata de evaluar a una persona. Se trata de la conducta pública de un representante de nuestro país en el extranjero. En antaño, una excelente pieza musical contaba que: ‘Andrés tenía un hijo llamado Simón, al cual él llamaba el gran varón, hasta que pasados los años, en una visita que le hizo en el extranjero, quien le abrió la puerta fue una exuberante dama que le dijo ser su hijo Simón, el gran varón’.

Las preferencias de cada quien son personales y privadas, pero para nuestra humilde opinión, es deplorable cuando las actuaciones lesionan los intereses nacionales o de otras personas.

Por otro lado, meses antes que el Señor Rector de la Universidad de Panamá hiciera conocer su interés reeleccionario, ya lo habíamos anunciado; igualmente la intención de la reelección presidencial inmediata y las posibles reformas constitucionales, para el beneficio personal, como en antaño.

Es una lástima que los señores diputados se prestaran a estas argucias, pero así lo demostraron al aprobar la reelección inmediata del Rector. Después nos preguntamos por qué nuestros egresados no son tan competitivos como deberían.

Quizás el mantener un rector por diez, quince o veinte años, sea la principal causa, pero no lo quieren ver y los seudodirigentes (estudiantiles, docentes y administrativos) se hacen los aéreos. Dios te salve Panamá.

EL AUTOR ES ECONOMISTA, EDUCADOR Y HUMANISTA.