• viernes 25 de septiembre de 2026 - 12:00 AM

Dios los crea y el diablo los une

Según la Real Academia Española (RAE), la política es la actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. En términos sencillos, es la forma en que una sociedad se organiza para tomar decisiones, ejercer el poder y resolver los asuntos. Más coloquialmente, podría decirse que la política es el arte de ponerse de acuerdo o de discutir hasta lograrlo.

La política también permite dirimir diferencias mediante ideas, votos y negociación, en lugar de hacerlo por la fuerza. El militar y pensador prusiano Carl von Clausewitz definió la guerra como “la continuación de la política por otros medios”. Desde esa perspectiva, resulta curioso todo el alboroto ocasionado por la reciente reunión entre dos políticos que, de no haberse producido la inhabilitación judicial de uno de ellos, pudieron haber protagonizado, formalmente, la contienda electoral en mayo de 2024.

Los “Ricardo Alberto”, como se han autodenominado Martinelli y Lombana, parecieran tener algo más en común que sus dos nombres de pila. Mientras Ricardo Martinelli alcanzó la Presidencia de la República en su segundo intento, Ricardo Lombana apuesta a que la tercera será la vencida. Ambos proyectan temperamento fuerte, un ingrediente suficiente para imaginar una conversación cargada de cautela, cálculo y desconfianza mutua.

Seguramente existió algún empresario en común que facilitó el acercamiento, ya que ambos no pertenecen al mismo círculo político, social ni económico. Pero conversar en política no significa necesariamente pactar, como tampoco sentarse frente a un adversario supone renunciar automáticamente a principios o posiciones anteriores.

Lo verdaderamente llamativo ha sido la reacción de algunos opinólogos, escandalizados ante una reunión que podría ser un signo de madurez política o el comienzo de una alianza política con consecuencias electorales en 2029.

Al final, la política consiste precisamente en hablar, negociar y explorar coincidencias, incluso con quienes existen profundas diferencias. Si algún día estas conversaciones terminan convertidas en una alianza electoral, habrá tiempo para analizarla. Por ahora, reunirse es simplemente eso: reunirse. Lo demás pertenece al terreno de la especulación.

Periodista