- martes 21 de diciembre de 2021 - 12:00 AM
La democracia panameña tras la invasión de 1989
De la noche del 20 diciembre, solo quedan verdades a medias, y los deudos de los caídos clamando por las calles, que se conozca esa ensangrentada hoja de nuestra historia patria.
Cada día importa menos “quién era quién” en ese momento, y más fácil “echarle el muerto” al difunto MAN, quien para fortuna e muchos, se llevó al más allá, los dossiers de “más de uno”.
Entonces, como no acepto que la invasión era capturar a “un forajido”, nos toca examinar el asunto, desde otros ángulos. Los 21 años de gobierno militar (1903-1968) generaron un mayor desarrollo social, político y económico nacional, que todos los gobiernos oligárquicos juntos. Con todo y que OTH ordenó “el repliegue a los cuarteles”, la transición hacia la democracia se complicaría con su muerte.
Como a la “rabiblanquería” solo le interesaba el poder, consideraron que era suficiente contar con el apoyo de USA para controlar a las nuevas generaciones de militares, a las cúpulas económicas pro “cuartelarias”.
Así entonces, solo la invasión gringa podía liquidar de raíz el serio problema que seguirían significando “los uniformados” para el funcionamiento de naciente democracia, la que por carecer de un proyecto político “democrático”, se engulló a las fuerzas políticas que intervinieron en su doloroso parto. Como consecuencia de esto, los gobiernos de RMB y JCV, quienes unidos solamente por la corrupción, arrastrarían al desastre al desorientado empresariado nacional.
El proyecto político de OMT apoyó las reivindicaciones populares sin debilitar a “los cococutos”, mantuvo al país fuera de la “lista negra” de los países que enfrentaban la subversión armada regional, y liderizó el proceso histórico de recuperación del territorio del Canal.
Pertenece también la historia que aunque la ADO arrasó en las elecciones de 1989, eso no le fue suficiente para arrinconar a las debilitadas Fuerzas Defensa. Hoy es válido preguntar, ¿por qué sus altos mandos se negaron a negociar con USA su salida?
Mientras la democracia panameña se encuentra atrapada entre las apetencias electoreras de sus dirigentes, y lo que aún sobrevive del proyecto político cuartelario, la nueva versión nacional sobre el desarrollo y la justicia, condimentará cada 5 años el listado de las demagógicas promesas electorales.
Abogado