- lunes 03 de agosto de 2020 - 12:00 AM
Cuando la estupidez manda
Señalaba Nietzsche, ‘la estupidez más común consiste en olvidar nuestro propósito' y eso es lo que parece se ha olvidado en esta administración sanitaria en plena pandemia.
No se ha resguardado a nuestros pacientes y han tenido cinco meses de desidia y errores tras errores, pero nunca es tarde para hacer las cosas bien y aunque han mejorado un poco la trazabilidad, la ayuda social y a las PYMES es un fracaso. No se ha protegido al personal de salud, se ha descuidado el dotar de equipos de protección y aún siguen sin revisar las atrasadas guías de manejo ni se preocupan de mejorar los abordajes terapéuticos compasivos tempranos. Pero al menos ya parecen entender que se debe ir hacia la teleconsulta a falta de mecanismos efectivos para proteger a médicos y pacientes en instalaciones donde circulan pacientes en busca de atención al covid.
Los que simulan ser estúpidos, pero cometen errores para llevarnos a escenarios propicios para sus negocios son otros. No importa cuánto les insulten o señalen sus contradicciones, ellos están claro de sus propósitos y es de hacer negocios con una medicina, medida o vacuna salvadora. Ahí están los verdaderos peligros para el país, los que a propósito impidieron medidas tempranas, que nos dejaron hundir en la Pandemia para así justificar, ya sea su negocio de construir o comprar a sobreprecio algo o a un estudio de vacuna, donde se busca lucro de la desgracia del pueblo panameño. El daño que estos siniestros personajes hacen a la credibilidad del gobierno o de las vacunas, será épico, si se sigue apoyando consorcios turbios.