• domingo 03 de mayo de 2026 - 12:00 AM

Cuando el docente se convierte en estudiante

Convertirse en estudiante nuevamente, después de años de ejercer como profesor, es una experiencia reveladora. No por el desafío académico al que uno está acostumbrado, sino por algo mucho más preocupante, se trata de la falta de acompañamiento, orientación y empatía en algunos programas de posgrado que, paradójicamente, deberían ser modelos de excelencia educativa.

Lo que viví recientemente en una universidad me dejó una reflexión que considero urgente compartir. Como profesor, siempre he defendido que la educación superior debe ser un espacio de diálogo, guía y construcción conjunta, sin embargo, al estar del otro lado, me encontré con un escenario distinto.

Un programa de educación continua no puede iniciar sin una bienvenida formal, sin una reunión introductoria, sin un espacio donde se presenten los docentes, las expectativas, las plataformas y los canales de comunicación. Esto no es un lujo; es una necesidad básica para cualquier estudiante que ingresa a un proceso formativo de alto nivel.

La educación continua exige más que contenidos, exige presencia, guía y claridad. No se puede asumir que todos los estudiantes dominan las herramientas tecnológicas de la misma manera, ni que sus circunstancias personales y laborales son homogéneas. La empatía no es un complemento; es un pilar.

En docencia superior hablamos constantemente de estrategias didácticas, de aprendizaje significativo, de equidad educativa. Sin embargo, cuando la práctica contradice el discurso, se evidencia una grieta profunda. Una grieta que no solo afecta al estudiante, sino también a la credibilidad institucional.

Como docente, sé que la responsabilidad no recae únicamente en el estudiante. La institución y el profesor tienen el deber de garantizar procesos claros, accesibles y coherentes. Cuando un estudiante adulto, profesional, responsable expresa que tuvo dificultades técnicas para ingresar a una clase, la respuesta no puede ser la desconfianza o la indiferencia.