Bajo título similar, en otro medio, el 21 de mayo de 2004, producto de la corrupción, alto costo de vida, desempleo, etc., Lizabeta y este servidor profundizamos la campaña nacional, de orientación social y económica, ya iniciada a través del programa radial Oasis de Opinión.
Invitábamos a la población a “...participar de la CRUZADA POR LA VIDA, contra la corrupción, el hambre, desempleo, aumento de la gasolina y precios de los productos de primera necesidad. Una cruzada por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.”
Fue un movimiento pacífico de protesta cívica. Surgió impulsada desde la opinión pública, durante el gobierno Moscoso. Dicha campaña logró el apoyo de medios escritos y radiales en todo el País. En el 2018 brota una gran marcha, iniciativa de Agustín Sosa Peñalba.
Hoy se han unificado una cantidad de agrupaciones o movimientos cívicos o laborales que la impulsan con posibles encuentros en los diferentes distritos.
La gran marcha y encuentros, está programada para el viernes 22 de mayo, el epicentro en Panamá, será Iglesia del Carmen, saliendo a las 4:00 de la tarde, y hasta la Plaza 5 de mayo.
Se recomienda, al resto de la república, que sea simultánea, a las 4:00 de la tarde. Se espera la participación de la ciudadanía en general y la colaboración de la policía, en especial.
Igual se solicita respeto a las unidades policiales que custodien la marcha. Conveniente llevar banderas de Panamá y usar ropa blanca como distintivo de protesta contra todas las injusticias que impulsa este gobierno.
El oro no se come, el cobre no se bebe, sin árboles no hay lluvia, oxígeno ni sombra. El Fallo contra la Ley 462 deja claro que no debe haber minería en Panamá. El bioetanol jamás debe ser obligatorio, que haya estaciones especiales o vayamos a un plebiscito. El pago a los docentes despedidos es obligación del gobierno saldarlo en esta vigencia.
Se exige acceso al agua potable, salud, educación y trabajo digno, para toda la población. Recuerda, marcha nacional. Viernes 22 de mayo, 4:00 p.m. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.