• sábado 10 de enero de 2026 - 12:00 AM
Contra las cuerdas

¿Cráteres en el paraíso?

El verano en Panamá es sinónimo de chenchén en las calles y esparcimiento. Destinos como Nueva Gorgona, en el distrito de Chame, deberían ser hoy la cara más brillante de nuestra oferta turística; sin embargo, lo que reciben los visitantes y residentes no es la bienvenida soñada, sino una carrera de obstáculos. Los denominados “cráteres” en las vías de acceso a este sector no solo destruyen amortiguadores y suspensiones de taxis y autos particulares, sino que afectan la imagen de un país que busca mejorar el turismo.

No es posible que sean los propios moradores quienes tengan que recurrir al caliche para tapar los “cráteres”.

Pero el drama de Gorgona no es un caso aislado; es el síntoma de un problema nacional. El mal estado de las calles es un mal de nunca acabar que afecta desde las vías de la capital hasta los caminos más remotos del país. Mientras las autoridades locales se escudan en las limitaciones de la Ley de Descentralización y el Ministerio de Obras Públicas (MOP) posterga soluciones bajo la promesa de proyectos de rehabilitación que nunca parecen llegar a tiempo, el asfalto sigue desapareciendo.

El estado de las carreteras de un país es el espejo de su administración. Panamá no puede permitirse que sus joyas turísticas se conviertan en monumentos al abandono.