• martes 29 de marzo de 2011 - 12:00 AM

Contra el autoritarismo

Animaban a Billy Ford su cordialidad, sentido del humor y su obstinación por los valores de la democracia que conocemos. Defendía sus id...

Animaban a Billy Ford su cordialidad, sentido del humor y su obstinación por los valores de la democracia que conocemos. Defendía sus ideas sin llegar a la persecución y al revanchismo.

‘El que la hace la paga’: resumió el castigo que pensaba le toca a Noriega cumplir ante la justicia local por los delitos cometidos. En más de una ocasión tuve la oportunidad de entrevistarlo. Antes y después de su paso por el Gobierno presidido por Guillermo Endara, surgido de las elecciones de mayo de 1989 y que fue posesionado en el fuerte militar de Clayton en la víspera de la última invasión estadounidense a Panamá.

No tenía pepitas en la lengua para repudiar el autoritarismo, viniese de donde viniese, fuese de factura militar o civil, y así lo expresó sin dobleces en los últimos cinco lustros. Su legado es la defensa sin matices de la institucionalidad democrática, hoy pisoteada en distintos frentes. A quienes se rompían el vestido para robar cámara ante el féretro del empresario y político, les recordamos que meses antes de fallecer había subrayado, ante signos contrarios, de que la Corte Suprema de Justicia debe ser ecuánime, balanceada, justa y honesta.

Su experiencia política y de funcionario –vicepresidente de la República, ministro de Estado y embajador en Estados Unidos- Ford la convirtió en voz y testimonio de respeto a las instituciones y los valores democráticos, como la vía nacional para conseguir la paz, la seguridad y el bienestar del país.

La fotografía en la que aparece Ford, mientras es atacado el 10 de mayo de 1989 por un paramilitar, volcó la imagen global en contra del régimen y precipitó la intervención estadounidense. Ford muestra valentía, aunque al tiempo es víctima de la indefensión y su camisa blanca está empapada de la sangre de uno de sus guardaespaldas, Manuel Alexis Guerra, joven que fue asesinado en las inmediaciones del Parque de Santa Ana, al ser agredida una manifestación de la ADO-Civilista, que reclamaba el triunfo electoral –contundente- de tres días antes. ¿Segarían esos disparos la vida de Billy?

‘Esta vaina se acabó’, gritó, cuando oteó la postrimerías del régimen militar, que intentó cometer un nuevo fraude electoral en 1989, y invalidó esos comicios ante el triunfo de la oferta opositora. La anulación fue dictada por el Tribunal Electoral, presidido por Yolanda Pulisse, quien, en medio de los bombardeos aéreos de la invasión estadounidense, seis meses después, declaró triunfadora la nómina de la oposición.

Por esas luchas será recordado Billy, apodado Gallo Ronco. Se pasan por alto hoy el cuestionado desempeño del Gobierno de Endara, con bajos índices de popularidad, y la polémica decisión de Ford y sus dos compañeros de fórmula de tomar posesión en el entonces Fuerte Clayton, ante los generales del Comando Sur que empezarían cuatro horas más tarde una infame, innecesaria y odiosa invasión. Billy tuvo que dar explicaciones sobre esa decisión, y, en más de una oportunidad, expresó que si tuviera que volverla a tomar la replicaría y que de ella no se avergonzaba. Sobre la invasión alegaba que la creyó indispensable y que la agradecía: "Si los norteamericanos unilateralmente tomaron la decisión creo que hay que agradecer ese apoyo que nos dieron para liquidar la dictadura’. Circula la especie de que políticos panameños anti-régimen, entre ellos Ford, tocaron las puertas estadounidenses para demandar una invasión. ¿Tan bien mandadas son las Fuerzas Armadas de Estados Unidos?

EL AUTOR ES CATEDRÁTICO UNIVERSITARIO