• lunes 22 de mayo de 2023 - 12:00 AM

Conductores suicidas

Aquí en Türkiye hay de todo, y se agudiza en las grandes ciudades. 

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Es un común denominador, en casi todos los países, que los conductores de taxi son generalmente poco confiables, groseros y hasta extorsionadores.

En Panamá tuvimos (no sé si todavía) una época en la que los taxis ‘no voy' eran la mayoría. Igualmente, el respeto peatonal y vial: cortesía en los pasos cebra, cruzar por los puentes elevados en vez de arriesgar la vida en las autopistas, sonar la bocina innecesariamente, y muchas otras características que denotan lo poco que se ha invertido en la educación vial.

Aquí en Türkiye hay de todo, y se agudiza en las grandes ciudades. Si bien el país goza de una infraestructura vial envidiable, como pocos países (a lo ancho y largo de sus 81 provincias) los conductores son impacientes y suenan la bocina cuando la luz apenas se pone amarilla (antes de que cambie a verde).

Por otro lado, no he visto a gente cruzando vías por debajo de los puentes peatonales, pero es que las cunetas son altísimas y sembradas todo el año de flores. Algunos de estos puentes tienen escaleras eléctricas, lo que hace más confortable que la gente los utilice.

En cuanto a los conductores de taxi, son una especie aparte.

En Estambul, donde hay mucho turismo, los taxistas aprovechan y no ponen el taxímetro y quieren cobrar a su antojo, especialmente si se dan cuenta de que no eres turco. Como es una ciudad tan grande, y hay que cruzar, a veces, puentes muy largos, que van de Europa a Asia, también tienen la costumbre de decir que ‘no van'. El tema es saber negociar: cuando me vienen con cuentos, de que para llevarme de Sultanameth a Taksim me cobran 400 liras les digo que no, que esa carrera cuesta, a lo mucho, 150 liras. Claro que también está la barrera del idioma, pero siempre se soluciona con inglés.

Habría que meterse en el pellejo de esos trabajadores del volante, que deben sufrir mucho estrés estando sentados mucho tiempo y desafiando un tráfico feroz para comprenderlos. Pero también defender nuestros derechos.

EMBAJADORA DE PANAMÁ EN TÜRKIYE