- jueves 30 de junio de 2011 - 12:00 AM
Clientelismo hoy
El mercado electoral es uno. No hay votante para tanta gente. Quien compite en ese ruedo debe conocer los entresijos de ese mercado. Un factor crucial es la psicología y vulnerabilidad ética del elector, en su mayoría. A diferencia de otras épocas, hoy no le preocupan asuntos de principios ni de ideas. Su ideario es el dinero, que puede ser aceptado hasta en la popular bolsa de comida.
El elector es clientelista. Y su patrón, el doble. Esas son las reglas de esta época. Ni siquiera aparecen escritas. En aquello escrito, en forma directa o indirecta, se prohíbe la compra y venta del voto. Puedes hasta ser detenido in fraganti (y en fragancia) si mueves dólares por un voto. Si los recibes o los ofreces.
Hoy está envalentonado. Obliga al político que quiere mantenerse en un puesto –ejecutivo o legislativo- a que consiga los recursos para que financie su estrategia de mantenerse en el poder, sin embargo, le recrimina el modus operandi, en el que recauda, además, para su beneficio propio y el de su familia.
La bancada del CD es la más poderosa en la Asamblea Nacional, gracias a esa premisa. Diputados de otras bancadas la han engrosado, pues, al estar más cerca del poder, están más cerca de los dólares, que permiten tener aceitada la maquinaria frente al mercado electoral, promotor de una laxitud ética y de principios ideológicos, pero sí exigente en obras y ayudas para las que se requieren recursos financieros.
Es una mecánica que entiende bien el CD, imán de esta forma de hacer política. Verbigracia: Chello.
El panorama es halagüeño para el partido de gobierno: en una posición confortable frente a sus competidores (PRD y Partido Panameñista) más la alta popularidad de su líder, que, en forma sistemática, goza de la confianza de la mayor parte de quienes lo llevaron al poder y de nuevos seguidores.
El único grupo social que ha medido fuerzas con el grupo en el poder es el gnäbe (y de alguna manera, en asocio de nasos y bugles). Sus campañas de 2010 y 2011 representaron una retirada estratégica para Ricardo y sus huestes, al ordenar a la Asamblea la reestructuración de la Ley Chorizo y la derogación de los ajustes a la ley minera.
El Partido Panameñista y el PRD, fundados por caudillos del siglo pasado, perviven, no obstante el huracán ‘cedático’, que dicta el discurso social, sobre todo visual, mediático y dominante. Hasta nuevo aviso.
EL AUTOR ES FILÓLOGO Y PERIODISTA.