• martes 02 de octubre de 2018 - 12:00 AM

El Cerro Ancón

El cuento del Martes del 2 de octubre del 2018

El domingo pasado subí a la cima del ‘idolatrado Ancón' de la poeta Amelia Denis y recordé que es un paseo que necesitamos hacer más a menudo, no solamente para una dosis de ejercicio físico, sino para re-evaluar nuestra identidad e historia. A ese cerro hay que tomárselo desde lo imaginario colectivo, como se hizo en 1977, cuando la bandera más grande del país se veía desde toda la ciudad y era un honor subir a saludarla.

El valor de este símbolo de la soberanía debería tomarse más en serio, y no lo digo por autoridades, sino por la ciudadanía, incluyendo a quienes se la tiran de nacionalistas por redes sociales y solamente en el mes de noviembre. Y es que esta elevación de 200 metros sobre el nivel del mar fue un lugar estratégico para la segunda Ciudad de Panamá que construyeron los españoles, pero eso sólo se puede sentir allá arriba, donde - entre sus árboles centenarios - se divisa la Bahía de Panamá, el complejo arquitectónico del Casco Antiguo y la entrada al Canal de Panamá por el Pacífico.

Si todo lo anterior les parece poquito, recuerden que del Cerro Ancón salía el agua de manantial que abastecía a la naciente población panameña y que le da nombre al barrio El Chorrillo. Y si ese dato no les conmueve, recuerden que en sus faldas se libraron las batallas históricas de 1964, que hoy nos permiten circular soberanamente por todo el país.

El lugar alberga ahora antenas de telecomunicación, un bunker secreto y cientos de especies de aves, mamíferos y reptiles que dan fe de lo importante que es este lugar. Los únicos que no lo gozamos, somos quienes nos quedamos en casa quejándonos de no tener a dónde ir a pasear, porque la mayor afluencia de visitantes parece ser de turistas, que corren, caminan, van en bicicleta, comen y toman fotos de todo. Es un recorrido de dos kilómetros con poca dificultad, y eso lo confirmlos octogenarios que vi hasta con andaderas haciendo todo el trayecto hasta la bandera. Una cosa más: es gratis, no hay excusa.

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