- viernes 30 de enero de 2026 - 12:00 AM
Carosis, de Ela Urriola: un diagnóstico literario de la condición humana
Hace unos días compartí la experiencia de análisis y discusión de Carosis, de Ela Urriola, gracias a la invitación del Círculo de Lectura Diógenes de la Rosa de la Academia Panameña de la Lengua. Desde el título, la obra capturó mi atención: Carosis, definida como un sopor profundo acompañado de insensibilidad total, anticipa el territorio emocional que recorrerán sus relatos.
En cuentos como “Lo ínfimo”, el narrador adopta la voz de un psicoanalista que escucha a Lorna, una paciente simbólicamente atrapada en una fotografía de su infancia. Esa imagen fija funciona como metáfora del trauma, del tiempo suspendido y del propio acto de narrar. El consultorio —o la casa— se convierte en espacio de memoria y enunciación, donde lo íntimo pugna por revelarse.
El prólogo presenta Carosis como un libro que explora heridas invisibles que, al acumularse, conducen al vacío emocional y a la pérdida de sentido. Los personajes de Urriola habitan vidas aparentemente normales, atravesadas por la soledad, el fracaso silencioso y la incomunicación. Con una prosa breve, elíptica y profundamente visual, la autora expone identidades fragmentadas y muestra cómo la fragilidad emocional y los procesos bioquímicos influyen en la conducta humana.
Estructurada en tres partes —Fórnix, Dopamina y Oxitocina—, la obra dialoga con un lenguaje neurológico que refuerza la idea de un cuerpo alterado, vulnerable. En estos cuentos emergen historias de identidades ocultas, amores agónicos, miserias sociales, deseos contenidos y escenarios cotidianos llevados al límite.
Carosis no se concibe como un libro escrito para premios, sino como un proyecto literario de largo aliento: un diagnóstico lúcido de la condición humana. En ese gesto reside su fuerza. La obra se confirma como un texto memorable y consolida a Ela Urriola como una de las voces más sólidas de la narrativa panameña contemporánea.