• sábado 26 de febrero de 2011 - 12:00 AM

AYER Y HOY

COBRE MALDITO. Cuando un gobierno se siente acorralado por sus propios errores, por lo general recurre a la excusa baladí de que son s...

COBRE MALDITO

Cuando un gobierno se siente acorralado por sus propios errores, por lo general recurre a la excusa baladí de que son sus adversarios políticos los responsables de los desaciertos que el mismo ha cometido. De acuerdo a declaraciones del Presidente Martinelli todas estas manifestaciones de rechazo a la Ley Minera que se han dado en el país en los últimos días, son obra de políticos opositores y de empresas extranjeras, cuyo fin es desestabilizar el país. La opinión del Presidente Martinelli es que estas empresas no quieren que haya más cobre en el mundo para seguir manteniendo los precios altos en los mercados mundiales. Como se puede apreciar, estas declaraciones del Sr. Presidente carecen de veracidad, ya que es el mismo gobierno con sus prácticas erradas el que está provocando esta situación de zozobra en la población al llevar adelante un proyecto minero que en estos momentos ya ha sido aprobado, porque esa era la consigna. Por lo demás es cosa sabida que la explotación minera lo único que traería sería una prosperidad ficticia. Es cierto que en lo inmediato va a haber cierta bonanza económica para algunos sectores y para el propio gobierno, pero sabemos que todo esto es pasajero. Cuando las empresas terminen la explotación, lo único que dejaran será ruina y desolación. Y nos quedaremos sin bosques y sin tierras para cultivar porque el daño que causa la minería metálica al medio ambiente es irreversible. Y todo esto se traducirá, a la postre, en malas cosechas, enfermedades y pobreza.

Llegará el día en que el cobre perderá su importancia y su valor, como lo perdió el caucho, como lo perdió el bronce, como lo ha perdido el carbón de piedra, como lo está perdiendo el oro, que ya muchos no lo consideran un metal precioso, porque el hombre en su afán de desarrollar nuevos conocimientos, encontrará la fórmula para minimizar el uso del cobre y reemplazarlo por otros elementos más económicos, fabricados en el laboratorio. Ya en estos momentos se están emprendiendo grandes avances en esa materia.

Termino con unas palabras de Walt Whitman, que me parecen muy oportunas en la hora actual: ‘Vayámonos lejos, hacia la libertad. Lejos, hacia el serpenteante arroyo, entre los árboles descuidados y las márgenes verdeantes’

EL AUTOR ES ANALISTA POLÍTICO