• lunes 26 de octubre de 2026 - 12:00 AM

Aires de esperanza

El viernes 23 de octubre se celebró la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias en el emblemático Teatro Campoamor de Oviedo. Los galardonados de esta edición fueron Patti Smith, en Artes; Studio Ghibli, en Comunicación y Humanidades; David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, en Investigación Científica y Técnica; la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Cooperación Internacional; Timothy Garton Ash, en Ciencias Sociales; Leo Messi, en Deportes; Julian Barnes, en Letras, y Christina Koch, en la Concordia.

Este último galardón reconoce la labor de personas, grupos o instituciones cuyo trabajo haya contribuido de manera ejemplar a la defensa de los derechos humanos, el entendimiento y la convivencia pacífica, la solidaridad, la lucha contra la injusticia o la pobreza, o la protección del patrimonio mundial.

Doña Leonor, princesa de Asturias, de 20 años, pronunció un discurso cargado de emoción en el que alentó a no perder la esperanza. Señaló que en la sociedad actual se perciben cierto desaliento, escepticismo e indignación ante los múltiples conflictos, enfrentamientos y descalificaciones cotidianas. Por ello, defendió la importancia de honrar la labor de los galardonados y dedicó palabras elogiosas a cada uno de ellos.

Asimismo, citó a Václav Havel, expresidente checo que reflexionó sobre el verdadero significado de la esperanza, y cerró su intervención con un verso del poeta francés Paul Valéry, recuperado por Hayao Miyazaki, fundador de Studio Ghibli, para la película de animación “Se levanta el viento”: «El viento se levanta... ¡Hay que intentar vivir!».

Fue una intervención elocuente y emotiva, pronunciada con gran entereza por una joven que recibe la mejor orientación para convertirse algún día en reina de España, bajo la mirada conmovida de sus padres, su hermana y su abuela.

Un momento especialmente relevante llegó cuando elogió la obra de Julian Barnes, que calificó de «prodigio». La princesa afirmó: «Donde hurga usted, señor Barnes, es en el más esencial y precioso sentido de la existencia humana, y ninguna IA podrá replicar la emoción que provoca su obra». De este modo, contrastó la tecnología con el valor insustituible de la literatura y el arte frente al avance de la inteligencia artificial, y subrayó que ninguna máquina es capaz de reproducir la verdad emocional que transmiten las páginas de un libro. Ante la enfermedad que padece el escritor británico —un cáncer de sangre—, la princesa también le dedicó unas afectuosas palabras de aliento.