• lunes 11 de mayo de 2026 - 12:00 AM

A cincuenta años de una fecha histórica

El 7 de septiembre del año 2027 se cumplirán cincuenta años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, un acontecimiento sin precedentes en la historia contemporánea: la decisión de la mayor potencia del mundo de devolver a una pequeña nación el control soberano sobre su recurso más valioso, su posición geográfica. Fue precisamente sobre esa privilegiada franja de tierra donde se construyó el Canal de Panamá, iniciado por los franceses a finales del siglo XIX y culminado por Estados Unidos en 1914, convirtiéndose en una de las obras más trascendentales para el comercio mundial.

El camino hacia aquel histórico 7 de septiembre de 1977 fue arduo, largo y muchas veces sembrado de incertidumbre. Las negociaciones fueron complejas, tensas y en ocasiones parecían condenadas al fracaso. También lo fueron los procesos de ratificación, tanto en Estados Unidos como en Panamá. Sin embargo, la voluntad política de dos líderes excepcionales —Omar Torrijos y Jimmy Carter—, unida a la firmeza del pueblo panameño y al respaldo solidario de numerosos países que comprendieron la legitimidad de nuestra causa, hizo posible lo que durante décadas pareció inalcanzable.

A poco más de un año de esta trascendental conmemoración, Panamá debería estar ya inmersa en la planificación de un aniversario a la altura de su significado histórico. No se trata únicamente de recordar una fecha, sino de construir una conmemoración nacional con profundo sentido pedagógico, patriótico e identitario: un logo emblemático, congresos, exposiciones, publicaciones, programas escolares, documentales, actos culturales y espacios de reflexión que transmitan a las nuevas generaciones la magnitud de aquella lucha.

Este cincuentenario debe convertirse en una gran herramienta de docencia nacional. Debe servir para enseñar, la compleja historia de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos; la larga batalla diplomática, política y moral por recuperar el Canal; los sacrificios de generaciones de panameños; los mártires del 9 de Enero; los múltiples intentos fallidos de negociación; y, finalmente, la perseverancia, visión y dignidad que hicieron posible la recuperación plena de nuestra soberanía.

Durante décadas, la causa canalera fue mucho más que una reivindicación política: fue la gran fe cívica que unió al país por encima de diferencias sociales, ideológicas o partidistas. Fue, en muchos sentidos, nuestra religión nacional. Por ello, este aniversario no puede pasar inadvertido ni limitarse a ceremonias protocolares. Debe celebrarse como una verdadera reafirmación de nuestra memoria histórica.

Honrar esta efeméride es también asumir la responsabilidad de convertirla en faro para quienes no vivieron aquella lucha, para que comprendan que la soberanía no fue una concesión gratuita, sino una conquista alcanzada con sacrificio, unidad y visión de Estado. Celebrar los cincuenta años de los Tratados Torrijos-Carter no es mirar únicamente al pasado: es fortalecer la conciencia nacional sobre quiénes fuimos, qué logramos y por qué debemos preservar ese legado con orgullo, inteligencia y responsabilidad.