• lunes 07 de septiembre de 2026 - 12:00 AM

49 años después de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, ¿y los beneficios?

Urge establecer políticas de utilización de los fondos que provee el Canal de Panamá al Estado panameño

Si preguntamos al panameño común en qué lo ha beneficiado la reversión del Canal de Panamá, un numero significativo de ellos responderían que en casi nada; pero en realidad, los cuantiosos aportes que en materia económica ha recibido el país en los últimos años, producto de la recuperación del Canal, lamentablemente no se evidencia en el mejoramiento de la calidad de vida de un porcentaje representativo de la población.

Datos estadísticos destacan que la República de Panamá, antes de 1977, recibía en concepto de pago por el Canal de Panamá, la suma de 2.3 millones y, ahora que pasó a manos de nacionales, la diferencia es abismal; por ejemplo, la Autoridad del Canal proyecta aportar al tesoro nacional durante el año 2027, unos 3 mil 608 millones, o sea, 414, más que el presupuestado para el 2026.

Y si nos vamos un poco más lejos, para tener una visión amplia de los beneficios económicos que se han derivado producto de la reversión del Canal (2000 - 2026), el Estado ha recibido más 36 mil millones de dólares; mientras que en la administración norteamericana (1914-1999), solamente aportó al tesoro nacional, unos mil 833 millones de dólares.

El problema no es la extraordinaria riqueza que genera la vía interoceánica, sino cómo han administrado los diferentes gobiernos estos recursos, ya que no han sido capaces de solucionar decenas de privaciones que padece la población panameña agrupadas en: pobreza, educación, trabajo, vivienda, salud, agua, seguridad, ambiente, corrupción y muchos otros factores que impiden el desarrollo integral del país.

No se justifica que un país con un poco más de cuatro millones de habitantes y con tantos recursos que recibe del Canal de Panamá, registre una población de un millón y tanto de personas en situación de pobreza general y más 465 mil, en pobreza extrema.

Y qué decir de las áreas rurales donde el 42.8% de la población, casi la mitad, vive en pobreza general y un 23.8% en pobreza extrema.

Es vergonzoso saber que alrededor de 47 mil niños menores de cinco años estén afectados por desnutrición crónica y que la mayoría de las comunidades panameñas presenten problemas con el abastecimiento de agua potable, muchas de ellas situadas alrededor del Canal de Panamá.

Y qué decir del desempleo que registra una tasa arriba del 10 por ciento, es decir, más de 200 mil personas no tienen un trabajo fijo; falta de soluciones de vivienda, salud, educación, etc.

Urge establecer políticas de utilización de los fondos que provee el Canal de Panamá al Estado panameño para que esos dineros sean invertidos de manera equitativa en las soluciones de los principales problemas de la población panameña; contrario, estaremos alimentando al monstruo del despilfarro cuyo brazo ejecutor denominado corrupción, prosiga asfixiando a la agonizante sociedad panameña...