- domingo 02 de agosto de 2026 - 12:00 AM
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Agrega El Siglo en Google ↗️Dos documentos firmados por Simón Bolívar, llaman la atención de los ciudadanos americanos sobre nuestras independencias del Reino Español y su futuro. La Carta de Jamaica de 1815 y la invitación a un Congreso en Panamá en 1824. La Carta de Jamaica, la escribe cuando Bolívar derrotado en los primeros esfuerzos por independizar a Venezuela se refugió en la Isla de Jamaica, dando respuesta a unas interrogantes de un comerciante inglés sobre el futuro de nuestra América. Simón Bolívar realiza un diagnóstico premonitorio de aquellas realidades en un mundo confuso, enorme, distante, sin los instrumentos de comunicación para precisar el futuro de nuestra América convulsionada:
“¿Pero seremos nosotros capaces de mantener en su verdadero equilibrio la difícil carga de una República? ¿Se puede concebir que un pueblo recientemente desencadenado, se lance a la esfera de la libertad, sin que, como Ícaro, se le deshagan las alas, y recaiga en el abismo? Yo deseo más que otro ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”. “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederarse los diferentes Estados que hayan de formarse; más no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América”.
“¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras partes del Mundo... Cuando los sucesos no están asegurados, cuando el estado es débil, y cuando las empresas son remotas, todos los hombres vacilan, las opiniones se dividen, las pasiones se agitan, y los enemigos las animan para triunfar por este fácil medio”.
Así pensaba Simón Bolívar de las nuevas repúblicas en 1815.