• viernes 23 de octubre de 2026 - 12:00 AM

20 años de una herida que no se apaga

Por: Laura Acevedo

Existen mañanas donde el tiempo se detiene y la vida cambia para siempre. El 23 de octubre de 2006 quedó marcado como uno de los capítulos más dolorosos en la historia del transporte nacional. Aquel día, el incendio del bus 8B-06 en el sector de La Cresta, distrito de Panamá cobró la vida de dieciocho personas y dejó a veinticinco heridos con secuelas imborrables.

Lidia Atencio, enfermera y sobreviviente del siniestro, recuerda cómo abordó el transporte para cumplir su jornada laboral, sin pensar que su vida cambiaría para siempre. Una explosión por gas refrigerante prohibido convirtió el autobús en una trampa de humo y fuego. En medio de la oscuridad y la falta de oxígeno, unió sus manos para encomendarse a Dios esperando auxilio. El bus tenía sellada la puerta trasera y sus ventanas no abría. Un pasajero se guindó del pasamano del techo y comenzó a patear una de las ventanas hasta que la rompió. Esa acción permitió que muchas personas se salvaran.

Tras sufrir quemaduras de tercer grado en el rostro, brazos y piernas, enfrentó múltiples cirugías, tratamientos de curación y daños pulmonares graves. Un proceso que los médicos calificaron como un verdadero milagro.

A veinte años del suceso, la herida sigue abierta. Aunque las familias lograron indemnizaciones internacionales de las empresas distribuidoras del gas inflamable, los tribunales locales omitieron sancionar la negligencia de las instituciones estatales que permitieron su circulación.

La señora Atencio exige a las autoridades actuales una fiscalización rigurosa y justicia verdadera, recordando que la vida de los usuarios jamás debe negociarse. Cada octubre, los sobrevivientes y familiares vuelven a pintar corazones azules sobre el asfalto de la avenida Martín Sosa donde ocurrió el suceso.

Esto forma parte de las actividades para no olvidar la urgencia de garantizar un transporte digno para la población. Para Lidia, el camino recorrido demuestra la importancia de la resiliencia. “Su testimonio invita a las nuevas generaciones a valorar la vida, luchar con firmeza por los derechos humanos y mantener viva la memoria para evitar que este dolor se repita en las calles.

Estudiante de Periodismo