• viernes 13 de enero de 2012 - 12:00 AM

12 de diciembre, 9 de enero e invasión

Las fechas históricas de nuestro país, 12 de Diciembre de 1947 —rechazo del Convenio Filós-Hines—, 9 de Enero de 1964, suceso sangriento...

Las fechas históricas de nuestro país, 12 de Diciembre de 1947 —rechazo del Convenio Filós-Hines—, 9 de Enero de 1964, suceso sangriento con 22 muertos y más de 500 heridos, y la masacre de miles de panameños, lesionados y lisiados, debido a la invasión del 20 de Diciembre de 1989 —todas causadas por el imperio norteamericano— ameritan una reflexión objetiva y seria, para que Panamá reclame, mediante una demanda internacional y en Estados Unidos, una indemnización multimillonaria por esos hechos sangrientos. Hasta la fecha, ningún gobierno se ha preocupado por esa reclamación. Recuerdo mi participación el 12 de Diciembre, cuando toqué la campana institutora a las 3:00 de la tarde para que salieran todos los estudiantes y, así, montar la manifestación que fue reprimida por la Policía Nacional, pero conseguimos que no se aprobara el convenio. La lucha siguió hasta el 22, logrando su rechazo.

En cuanto al 9 de Enero, ya como ciudadano, con unos compañeros del Instituto de Vivienda y Urbanismo, disgustados por lo que habían sufrido los institutores en la escuela de Balboa, nos armamos con pequeños revólveres para responderle a los zonians, a la policía y ejército que masacraban al pueblo a lo largo y ancho de la Avenida de los Mártires. Nos reunimos con Norberto Navarro, director, Gilberto Moreno, Robinson, Manuel Casís, Manuel Filippí y otros más. Dispusimos responderles a los gringos desde las azoteas de los edificios altos y multifamiliares de Marañón y de calle M. Cuando llegamos al Palacio Legislativo, la balacera era grande. Nos encontramos con un grupo numeroso, entre los cuales se encontraban Álvaro Menéndez, expresando yo: ‘Aquí nadie se raja. Carajo’, respondiendo todos a la vez: ‘Así es compañero’. El 20 de diciembre de 1989 nos sorprenden con una invasión inhumana, cruel y despiadada. El motivo: atrapar a Noriega. Era mentira, nos tomaron como ‘conejillos de Indias’ para probar sus nuevas armas mortíferas y luego utilizarlas en el Golfo Pérsico. Fueron días de muchos atropellos. El Chorillo fue barrido por las hordas del nazifascismo yanqui. Muchos hogares fueron visitados por los soldados, entre esos, el mío, al cual llegaron armados hasta los dientes y a mi familia y a mí nos recostaron a la pared. Uno de los soldados me preguntó, mientras los otros revisaban: ‘¿Usted tiene armas?’, yo respondí: ‘Señor… Usted lo que observa son libros y diplomas’. El soldado me confió que unos vecinos les habían informado sobre el particular. Considero que el presidente Martinelli tiene una oportunidad histórica para solicitar por todos los medios, como lo hizo Omar llevando el caso de la quinta frontera a todo el mundo, solicitar esa indemnización, ya que Estados Unidos siempre ha indemnizado a los países que ha invadido.

EL AUTOR ES DOCENTE UNIVERSITARIO