Panamá, propensa a desastres naturales
- domingo 30 de octubre de 2011 - 12:00 AM
Los eventos meteorológicos e hidrometeorológicos siguen siendo el mayor componente de desastres en la región centroamericana, según estadísticas a 2010 de la base de datos de eventos de emergencia del Centro Regional de Información sobre Desastres de América Latina y El Caribe (CRID).
En esta lista, Panamá se ubica en el puesto sexto de países más afectados por desastres meteorológicos. Subiendo está El Salvador, Costa Rica, en el cuarto, Nicaragua tercero, Honduras segundo, y Guatemala en el primer lugar. Los principales disparadores son las inundaciones (siete por año), y las tormentas (cinco por año).
El istmo de Panamá es una de las zonas más propensas a desastres en el mundo y cada vez hay mayor vulnerabilidad.
Panamá presenta altos niveles de riesgo de desastres por la interacción entre una gama de amenazas físicas (geológicas, geomorfológicas, meteorológicas e hidrometeorológicas), la exposición de la sociedad por lo reducido del territorio, la consecuente densidad de población, producción e infraestructura, la vulnerabilidad de sus habitantes relacionada con la pobreza y sus efectos en la llamada ‘construcción social del riesgo’.
Según Alida Spadafora, ambientalista y directora de ANCON, Panamá es vulnerable al llamado efecto invernadero, y ya estamos viendo sus consecuencias: la intensas lluvias, la erosión de las costas por la elevación a nivel del mar y enfermedades emergentes producto del incremento de la temperatura.
Además, Panamá se verá enfrentando problemas de sequía. Actualmente existe un cambio en las especies, las cuales podrían estarse perdiendo.
‘Debemos centrarnos en el tema del cambio climático, prepararnos, organizarnos e identificar las situaciones para reducir la vulnerabilidad, ordenar el territorio y todo esto requiere de un análisis de los ecosistemas ante los impactos o riesgos del cambio climático ’, indicó Spadafora.
En cuanto a las medidas que está tomando el Gobierno, es importante que le preste atención a la protección de los manglares y humedales y en la manera en cómo manejan estos recursos.
Las principales manifestaciones del cambio climático se relacionan con la variación de los promedios de temperatura, precipitación y otras variables climáticas, además del aumento en el número e intensidad de los eventos extremos y dañinos, con el incremento del riesgo de desastres, destaca el informe.
El desafío del cambio climático pone al Istmo de cara a sus debilidades en desarrollo humano sostenible, pues lo obliga a enfrentar los profundos rezagos y amenazas que ya han golpeado persistentemente a la región como: las deudas en materia de ordenamiento del territorio, gestión del riesgo, deterioro ambiental, articulación institucional, seguridad alimentaria y la vulnerabilidad social derivada de la pobreza y la desigualdad, señala el informe.