Las ollas comunes, un alivio para muchos bolivianos en plena cuarentena

Entre vecinos comparten sus alimentos 
  • domingo 03 de mayo de 2020 - 3:59 PM

Una fila espera paciente su ración de la olla común, un alivio para muchos bolivianos a los que la cuarentena complica aún más su situación precaria en ciudades como Santa Cruz.

"Aquí en el barrio hay mucha pobreza", asegura a Efe Yolanda Valdés, de la junta vecinal de la barriada cruceña Ambrosio Villarroel.

La vecina muestra un cuaderno con una lista de los comensales que esperan su ración, unos 460 platos, cada día de lunes a viernes, en tres turnos para evitar aglomeraciones, máxime cuando las restricciones por la cuarentena para enfrentar el coronavirus prohíben concentraciones masivas.

En total son entre 850 y 900 raciones cada día en tres puntos de reparto en esta zona en la que "hay niños, jóvenes, que necesitan alimentarse, personas de la tercera edad, enfermos, delicados", comenta Valdés, que explica que los alimentos proceden de la solidaridad vecinal y de donaciones.

Por eso pide a las autoridades que "no se olviden de este barrio", un tanto alejado del centro de Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia, con más de millón y medio de habitantes, y capital financiera del país.

Desde que a finales de marzo se declaró estado de emergencia sanitaria en Bolivia tras detectarse los primeros casos de COVID-19 en el país, las ollas comunes han aliviado la situación de gente humilde, que depende del día a día para ganarse la vida en la calle.

Pero las restricciones por la cuarentena solo permiten salir de casa unas horas de lunes a viernes, un solo día en función del número en que termina el carné de identidad, para comprar productos básicos.

Dependen de la solidaridad de familias que pagan de su bolsillo el arroz o las verduras para la olla, a la que acuden en una paciente fila, dejando un metro de distancia entre cada uno, con sus cazuelas para llevar la ración a casa o con platos para comerla en la calle, pues Santa Cruz tiene buen clima todo el año.