Multitudinaria marcha estudiantil en París: “Nos manifestamos para que nos escuchen”
- martes 06 de octubre de 2026 - 9:57 AM
La Plaza de la República de París, acostumbrada a las grandes manifestaciones, se llenó este martes con los cánticos y gritos de decenas de miles de adolescentes, estudiantes de instituto que están presionando con su movilización al gobierno y agitando a la sociedad francesa.
El ambiente es festivo, unos cantan eslóganes, otros agitan banderas y muchos acaban de escribir en sus pancartas sobre el suelo de la plaza.
“La juventud se levanta en defensa de su dignidad”, se puede leer en una de ellas. “Nos manifestamos para que nos escuchen”, reza otra.
Decenas de jóvenes se han subido a lo alto del Monumento a la República coronado por una gran figura en bronce de Marianne, que personifica a la República Francesa. “La represión no detendrá nuestra revuelta” se ve en una gran tela negra con letras blancas.
La multitud aplaude a los jóvenes encaramados, en particular cuando empiezan a entonar una marsellesa -el himno francés- a la que buena parte de la plaza se une y que acaba en un aplauso colectivo.
La plaza también grita al unísono: “Macron, dimisión, Macron, dimisión...”, en referencia al presidente francés, al que también insultan en numerosos carteles.
“Estoy aquí para pedir que haya dinero para la educación, que haya profesores suficientes, que haya pupitres y material para los alumnos”, dice a EFE Chimène, una chica de 17 años.
“También estoy aquí -añade- por todos los niños y jóvenes que han sido brutalmente reprimidos por la policía cuando lo único que pedían era poder asistir a clase en condiciones dignas”.
Por la boca del metro sale más y más gente. No sólo hay adolescentes, también universitarios, profesores, padres, madres y abuelos. Y otros sectores, con sus propias reivindicaciones, pero que se suman solidarios al movimiento: bomberos, personal sanitario y hasta agricultores.
Las reivindicaciones de los jóvenes resuenan en buena parte de la sociedad francesa.
“Somos profesores y, la verdad, estamos hartos. Queremos más dinero para los servicios públicos, queremos más profesores, queremos menos alumnos por clase. Tenemos la sensación de que la educación queda relegada a un segundo plano frente a muchas cosas que se consideran prioritarias. Tenemos la impresión de que tenemos que elegir entre generaciones”, afirma una pareja de docentes de instituto.
“Estamos aquí para decirles que no están solos, que los adultos estamos aquí para acompañarles y que creemos en ellos, en su inteligencia, en su energía vital, y que deben seguir adelante”, dice una señora mayor con una pancarta en la que pide que no haya violencia.
La seguridad es máxima. Las fuerzas antidisturbios se mantienen a distancia, pero controlan con sus furgones todos los accesos. Las mochilas y los bolsos son controlados uno a uno por la policía. La marcha empieza a moverse en dirección al bulevar Voltaire.
Algunos padres, temerosos de lo que pueda suceder, han decidido acompañar a sus hijos.
“He venido con mi hija para apoyarla, para apoyar sus reivindicaciones, porque lo que les pasa a nuestros hijos también nos pasa a los padres. Es, en realidad, una protesta conjunta”, afirma Céline, una profesora universitaria que acompaña no solo a su hija sino también a varios de sus compañeros de instituto.
“Las perspectivas de futuro son muy malas y se está cargando sobre la espalda de los jóvenes la deuda pública que nosotros hemos acumulado, que nuestros padres han acumulado, y los problemas climáticos y de la IA y todo eso -añade-. Todos los problemas se combinan y cristalizan en ellos, en su generación”.
Entre las pancartas, muchas denuncian la represión policial.
“Nuestros niños merecen ser escuchados, no mutilados” reza un cartel blandido por una mujer. En otra, una profesora dice: “Yo enseño, tú enseñas, ellos SANGRAN”, con la última palabra en rojo.
Los adolescentes, algunos de ellos muy jóvenes, no huyen de las cámaras sino que, al contrario, cuentan con aplomo por qué están allí.
“Va a ser muy difícil, pero podemos cambiar las cosas, hay que tener esperanza. Es un año de elecciones presidenciales, todo se va a decidir en este momento. Hay una convergencia de las luchas de muchos sectores. De hecho hay un hartazgo generalizado que está provocando una gran movilización y creo que el movimiento va a cobrar mucha más fuerza”, añade Chimène.
El Gobierno francés cuenta los días que quedan para las próximas vacaciones escolares, que empiezan el próximo 17 de octubre, con la esperanza de que pongan fin a la movilización de los estudiantes.