Un año de poder absoluto: Trump redefine los límites de la Casa Blanca en su regreso

A doce meses de haber retomado la presidencia, el mandatario estadounidense ha consolidado un modelo de gestión basado en decretos y poderes ejemónicos
  • domingo 18 de enero de 2026 - 10:45 AM

El primer año del segundo mandato de Donald Trump ha marcado un antes y un después en la distribución del poder en Estados Unidos. Bajo una estrategia de expansión agresiva de la autoridad del Ejecutivo, el presidente ha logrado desdibujar las fronteras tradicionales que separan a la Casa Blanca del Poder Legislativo y los estados. Pero además, su mandato es agresivo también hacia el mundo.

La era del “Gobierno por decreto”

La gestión de Trump en este 2025 se ha caracterizado por una actividad frenética en el Despacho Oval. Con más de 200 órdenes ejecutivas firmadas, el mandatario ha evitado los cauces legislativos habituales para imponer su agenda. Desde el primer día, acciones contundentes suspendieron programas de refugiados y endurecieron los vetos migratorios, centralizando decisiones críticas que antes requerían consensos institucionales.

Emergencias nacionales como motor económico

Trump ha encontrado en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) su herramienta favorita para gobernar. Al declarar emergencias nacionales por la crisis del fentanilo y la inmigración ilegal, el presidente justificó la imposición de aranceles a socios estratégicos como México y Canadá.

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Ataques militares sin aviso al Capitolio

Uno de los puntos más polémicos de este “año de vértigo” ha sido la autonomía militar de Trump. Rompiendo con la tradición de informar al Congreso, Trump ha liderado ofensivas directas, como la operación ‘Lanza del Sur’, supuestamente contra el narcotráfico en el Caribe.

Pero, sin duda, el episodio más dramático ocurrió recientemente ha sido la captura en Caracas del ahora depuesto Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La operación, ejecutada con total sorpresa, fue justificada por Trump bajo el argumento de que el Congreso tiene una “tendencia a filtrar información”.

Nadie lo contradice en el Congreso

Pese a las críticas por el “sobrepaso” presidencial, el Congreso ha mantenido una postura mayoritariamente complaciente. Los aliados republicanos han bloqueado casi cualquier intento de supervisión o limitación del poder ejecutivo.

No obstante, el control no es total. Han comenzado a surgir pequeños focos de resistencia dentro de las propias filas conservadoras, principalmente relacionados con el gasto interno y la falta de transparencia en misiones internacionales. Por ahora, estos “chispazos de rebeldía” no han sido suficientes para frenar a un Trump que, según analistas como Ian Bremmer, ha logrado consolidar una autoridad que desafía los cimientos del sistema de pesos y contrapesos estadounidense.