Recuperar la espada de Bolívar: La primera orden presidencial de Petro
- lunes 08 de agosto de 2022 - 8:25 AM
Este domingo, en la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue cuando la senadora María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro, comandante del M-19 que fue compañero de Gustavo Petro en esa guerrilla y quien cayó asesinado en marzo de 1990 cuando era candidato presidencial tras dejar las armas, impuso la banda presidencial al nuevo jefe de Estado.
Pizarro, que lucía una chaqueta roja que llevaba en la espalda la foto de su padre con una frase premonitoria de este: "Que la lucha por la paz no nos cueste la vida", no pudo contener las lágrimas y abrazó a Petro al ver cumplido también el sueño del asesinado excomandante del M-19.
Nada más jurar el cargo, Petro dio su primera orden presidencial, de que sacaran la espada del Libertador de la Casa de Nariño y la llevaran a la Plaza de Bolívar para que ese símbolo de la Independencia de Colombia, y también del M-19, estuviera a su lado en el histórico momento, una petición que su antecesor, Iván Duque, le negó.
"Como presidente de Colombia solicito a la Casa Militar traer la espada de Bolívar, una orden del mandato popular de este mandatario", afirmó Petro, y media hora después el presidente del Senado, Roy Barreras, ordenó un inusual receso de diez minutos en la ceremonia para dar tiempo a que trajeran la espada.
El robo de la espada de Bolívar fue el primer acto del M-19, que la sustrajo el 17 de enero de 1974 de la Quinta de Bolívar, una casa museo en el centro de Bogotá donde estaba en exhibición, y la devolvió al Gobierno tras firmar la paz y dejar las armas en 1990.
"Esta espada representa demasiado para nosotros", dijo Petro, quien añadió que frente a la urna de cristal que guarda la histórica pieza que "es la espada de pueblo y por eso la queríamos aquí, en este momento, en este lugar".
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Segunda oportunidad para Colombia
En una ceremonia impecable y bajo un sol radiante, que contrastó con la borrasca de la investidura hace cuatro años de Duque, Petro pronunció un discurso centrado en la violencia, la desigualdad y la pobreza que vive el país.
Para enfrentar esos males convocó a los grupos armados al desarme, recordó que la paz es posible, llamó a la solidaridad con los más necesitados y planteó la necesidad de "hacer una Colombia más igualitaria y con más oportunidades para todos y todas".
Tras citar el final de la novela cumbre de Gabriel García Márquez, que habla de "las estirpes condenadas a cien años de soledad", el nuevo presidente dijo a los colombianos: "hoy empieza nuestra segunda oportunidad.
"Es la hora del cambio. Nuestro futuro no está escrito (...) y podemos escribirlo juntos, en paz y en unión", prometió sobre su Gobierno de cuatro años que arrancó este 7 de agosto.