Despiden a secuestrados
- miércoles 30 de noviembre de 2011 - 12:00 AM
El gobierno colombiano, los mandos militares y de Policía y sus familiares rindieron homenaje ayer, en una concurrida ceremonia fúnebre en la Catedral de Bogotá, a los cuatro uniformados que tras más de 12 años de secuestro fueron asesinados por la guerrilla FARC.
"Nos hemos equivocado. Guerrilleros, ese no es el camino. Por ahí no llegamos a la paz", advirtió el obispo Héctor Gutiérrez, quien encabezó el acto religioso, tras hacer un llamado a escuchar "las palabras de reconciliación que nos hace el gobierno".
Gutiérrez imploró también que el grupo rebelde entregue, sanos y salvos, a todos los secuestrados en su poder.
"En Colombia hay café para todos, hay pan para todos, vengan a disfrutar de este país", anotó el religioso.
Antes de ingresar a la catedral de Bogotá, los ataúdes con los cuerpos de los uniformados, sobre los que destacaba la bandera amarilla, azul y roja de Colombia, desfilaron a través de la céntrica Plaza de Bolívar precedidos por soldados que transportaban los quepis de quienes eran considerados los rehenes más antiguos del país.
Decenas de personas se agolparon en la plaza para observar el cortejo fúnebre que ingresó hacia las 09:30 locales a la catedral, donde se encontraban los principales funcionarios del gobierno, encabezados por el presidente Juan Manuel Santos y su esposa.
Destacaban en las primeras filas dispuestas para las honras fúnebres los familiares de los uniformados.
Allí se apostaron en silencio y con la mirada baja en torno a los féretros padres, madres, esposas e hijos, algunos de los cuales nunca conocieron a sus progenitores, como Johan, de 13 años, hijo del sargento del ejército José Libio Martínez, secuestrado el 21 de diciembre de 1997 y asesinado el 26 de noviembre pasado.