“Me arrebataron a mi rey”: el desgarrador mensaje de Jr. Ranks
- viernes 06 de febrero de 2026 - 4:00 PM
Nueve días después del asesinato de su hijo de 13 años, Juan Vargas Miller, el cantante urbano Jr. Ranks decidió alzar su voz en medio del dolor para honrar la memoria de su niño, exigir justicia y hacer un llamado profundo a la conciencia colectiva frente a la violencia que azota a Panamá, en especial a su natal Colón.
Acompañando una fotografía junto a su único hijo varón, el artista expresó este viernes 6 de febrero sentimientos de tristeza, indignación, rabia y frustración.
“Me arrebataron a mi rey, mi vida, mi bebé”, escribió, dejando al descubierto la herida emocional que atraviesa tras perder a su hijo de forma tan trágica.
Jr. Ranks recordó con ternura que su hijo amaba estar a su lado, se sentía orgulloso de sus raíces colonenses y hablaba con alegría de su familia, sus amigos, la comida de su abuela, las domingueras, los pastelitos, la música, las bandas independientes y las comparsas que forman parte de la identidad de Colón.
“Amaba Colón, su cultura y sus costumbres”, expresó el artista, señalando que su hijo defendía con orgullo su identidad, incluso cuando lo llamaban capitalino. “También soy C-3”, respondía el menor, dejando claro su amor por su tierra.
El trágico hecho ocurrió la noche del miércoles 28 de enero en el sector 16 de Junio, en Puerto Escondido, corregimiento de Cristóbal, provincia de Colón, mientras el menor se encontraba de visita por vacaciones escolares. Durante un tiroteo, recibió impactos de bala que le causaron la muerte, y un joven de 21 años resultó herido.
El cantante cuestionó con dolor cómo, a solo cuatro casas del hogar de su abuela, en una escena donde había más de 15 personas, entre ellas varios niños, su hijo fue el único que perdió la vida. “¿Cómo hemos llegado a esto?”, se preguntó, con evidente impotencia.
Jr. Ranks afirmó que esta tragedia no puede quedar impune y que como sociedad no se puede permitir que hechos tan inhumanos se normalicen. “Hoy sufren familias buenas, honradas y trabajadoras que exigen justicia”, escribió.
Con un llamado firme, concluyó: “Hoy es mi familia, mañana puede ser la tuya”. Su mensaje, más allá del dolor personal, se convierte en una súplica nacional por paz, justicia y un alto definitivo a la violencia que sigue arrebatando vidas inocentes.