‘A la literatura panameña le falta promoción'

Entrevista al escritor Rafael Peña Arosemena
  • jueves 13 de mayo de 2021 - 12:00 AM

La carrera literaria de Rafael Peña Arosemena prueba que no hay edad para escribir libros.

Después de su jubilación, en 2010, tiene cuatro tomos de la novela ‘El hueco del comején', uno de ‘Con tus manos al desnudo' (poemas, décimas y cuentos ) y uno de ‘Las manos del delincuente, suburbios del mal'.

De la primera señala que serán siete tomos, es decir, ‘una novela río' (como la definió Álvaro Menéndez Franco) en siete partes. Las seis primeras las manuscritas y bien guardadas en cuadernos desde hace mucho tiempo.

Para don Rafa la mejor hora de armar esos mundos paralelos es la noche, de día el ruido y el calor espantan la inspiración. Trababa hasta altas horas de la madrugada.

Y como todo principiante tuvo sus tropiezos, ni siquiera el prólogo le querían hacer los escritores. ‘Estaba muy desanimado cuando le comenté la situación a mi pariente Alfredo Berrocal (ex secretario de Fenasep, que falleció hace unos años).

Alfredo llamó al poeta Menéndez Franco y le dijo, te llevaré a un primo escritor. Y el poeta después de leer el manuscrito quedó maravillado con aquella prosa, que hasta le sugirió que la presentara al premio de literatura Ricardo Miró.

De aquello no ha pasado tanto tiempo, pero, la novela río de don Rafa, ha seguido creciendo a tal punto que podría convertirse en la primera publicación panameña en tener siete partes.

‘El poeta loco'

En los actos culturales de su escuela primaria en la provincia coclesana no faltaba la presentación del estudiante Rafael Peña Arosemena, hoy con un cuento, mañana con una décima, y así.

Fue así que le apodaran ‘el poeta loco'. Y así lo llamaron también sus compañeros de la policlínica donde trabajó hasta jubilarse como estadista, la carrera universitaria que hizo luego de terminar el bachiller en la escuela Nocturna Oficial.

Don Rafa llegó a la capital a los 18 años. Tras el colpe de 1968 su papá, entonces alcalde, fue encarcelado y los vecinos lo ayudaron a escapar. La familia completa se instaló en Vista Alegre, en la zona oeste, luego en San Miguelito.

Las celebraciones de la policlínica eran la excusa perfecta para que don Rafa compartiera sus versos y décimas, aunque sus compañeros no le creían cuando él le comentaba que al jubilarse se dedicaría a tiempo completo a escribir libros.

El combustible que lo ha impulsado hasta este momento ha sido la perseverancia. Buscando y buscando encontró un lugar que le imprime a un ‘precio justo'. Y de la promoción de sus libros, hasta una mascarilla con el logo de la novela El hueco del comején atesora o regala a sus amigos.

En cuanto a las ventas, reconoce que se han movido más de boca a boca que en las librerías ‘Es muy difícil vender un libro en Panamá', reconoce, y agrega que la portada es vital para que el lector se lleve ese ejemplar a casa.

Entre los autores panameños que admira está Ramón ‘Monchi' Jurado, Rogelio Sinán, Saúl Torres y Guillermo Sánchez Borbón.

A don Rafa no lo veremos en los concursos, como el Ricardo Miró que paga a cada libro ganador 15 mil dólares, porque se incluye entre los escritores que no le gusta concursar por eso de las roscas. ‘Me prometí que iba a dejar muchos libros, y eso lo estoy cumpliendo'.

Reconoce que las autoridades, llámese Ministerio de Cultura si está en mora con los escritores independientes como él en la promoción de los libros dentro y fuera del país.