- lunes 26 de enero de 2026 - 12:00 AM
La película “Brown”, dirigida por Ricardo Aguilar y Manolito Rodríguez, y producida por Sixta Díaz, se erige como una de las propuestas más ambiciosas, maduras y necesarias del cine panameño contemporáneo. Más que una biografía deportiva, el filme es un retrato humano, artístico y político de Alfonso Teófilo “Panamá” Al Brown, el primer campeón mundial latinoamericano de boxeo, una figura histórica que durante décadas fue invisibilizada dentro y fuera del país.
Estrenada el 27 de noviembre, Brown se concentra en un pasaje crucial de la vida del boxeador: la pérdida de su título mundial en una pelea amañada y su exilio voluntario en París, donde se reinventa como showman de cabaret, artista y símbolo de libertad, antes de decidir volver al ring para recuperar su lugar en la historia.
Dirección: equilibrio entre espectáculo y profundidad
La codirección de Aguilar Navarro y Rodríguez demuestra una notable madurez cinematográfica. Lejos de construir un relato complaciente o meramente épico, los directores apuestan por una narrativa contenida, elegante y reflexiva, donde el boxeo convive con la música, la danza, la intimidad emocional y el conflicto social.
La película logra un delicado equilibrio entre el drama deportivo y el retrato psicológico, evitando los clichés del género. La puesta en escena se sostiene en una mirada respetuosa hacia el personaje, sin idealizarlo, permitiendo que sus contradicciones —la gloria y la caída, el aplauso y el rechazo, la fuerza física y la fragilidad emocional— emerjan con honestidad. Brown es, en ese sentido, una obra profundamente contemporánea: habla del pasado para interpelar al presente.
Producción: un salto cualitativo para el cine nacional
Desde el punto de vista técnico y logístico, Brown representa un salto histórico para la industria audiovisual panameña. Con la participación de más de 450 personas entre técnicos, artistas y extras, y una producción que superó el millón de dólares, la película demuestra que Panamá tiene la capacidad humana y creativa para desarrollar proyectos de gran escala y estándares internacionales.
Uno de los grandes aciertos de Brown es su elenco. Leo Fuentes, actor y bailarín cubano radicado en Colombia, ofrece una interpretación intensa y comprometida de Panamá Al Brown. Su trabajo físico —resultado de un entrenamiento riguroso en boxeo, canto y baile— dota al personaje de una presencia magnética que trasciende el ring. Fuentes encarna tanto al atleta indomable como al artista sensible, al hombre admirado y al ser humano vulnerado por el racismo y la homofobia.
Gabriel Pérez Mateo, en el papel de Jean Cocteau, entrega una actuación de gran profundidad y sutileza. Su interpretación evita el artificio y se centra en los matices emocionales de una relación atravesada por el afecto, el poder y los privilegios. Para el actor, con una larga trayectoria teatral, el filme representa un punto de inflexión en su carrera cinematográfica, y ese riesgo se traduce en una actuación sólida y honesta.
Destacan también Gabriela Gnazzo, como Madame Bijou —figura clave en el proceso de transformación artística de Brown— y Abdiel Tapia, quien aporta humanidad y complejidad a un relato que se atreve a abordar temas sensibles con respeto y profundidad.