Franklyn destapa el lado oscuro de ser manager de artistas
- jueves 24 de septiembre de 2026 - 4:00 PM
Franklyn Robinson abrió el debate sobre uno de los negocios más delicados detrás de la carrera de un artista: el manejo de su carrera.
El comunicador contó que recientemente una artista le insistió para que se atreviera a manejar su carrera, pero su respuesta fue contundente.
“Ayer fui a una reunión de una artista que me dice: ‘Tú puedes ser buen manager, atrévete’”, relató Franklyn en sus redes sociales. Su respuesta no dejó espacio para dudas: “Eso no pasará jamás”.
Según explicó, no es la primera vez que le hacen esta propuesta y aseguró que durante años diferentes artistas se le han acercado para pedirle que asuma la dirección de sus carreras, pero ha preferido mantenerse al margen porque considera que ser manager es un trabajo complicado y muchas veces malagradecido.
Franklyn puso sobre la mesa una situación que, desde su perspectiva, se repite cuando un artista comienza a alcanzar notoriedad. El manager puede estar en los momentos difíciles, invirtiendo, resolviendo problemas y buscando oportunidades, pero cuando llega el éxito pueden aparecer terceros que cuestionan los acuerdos que existían desde el principio.
Su reflexión fue directa: si existen contratos, acuerdos y todo está debidamente establecido, aun así puede aparecer el discurso de que “te está robando”, “es un abusador” o “sin mí no es nada”, especialmente cuando el artista comienza a globalizarse.
El comunicador también cuestionó algo que considera injusto: ¿quién estuvo cuando todavía no había fama, contratos ni millones?
Para él, esa es precisamente la parte del trabajo que muchas veces queda olvidada cuando llegan los resultados y aparecen nuevas personas alrededor del artista.
Franklyn insistió en que ser manager no es para cualquiera. Desde su visión, quien asume ese papel tiene que invertir tiempo, dinero, contactos y esfuerzo cuando todavía nadie garantiza que el artista llegará a la cima.
Por eso, aunque reconoce que podría desempeñar ese papel y que las ofertas le han llegado en numerosas ocasiones, Franklyn mantiene su decisión: no quiere convertirse en manager de nadie. Para él, el riesgo de terminar enfrentado con un artista al que ayudó a crecer pesa más que cualquier oportunidad de negocio.